Si realizáramos la pregunta: “¿Su empresa para quién comunica?” el 100% de la muestra respondería que ellos comunican para sus clientes presentes y sus potenciales usuarios. A priori, parecería una pregunta absurda. A la práctica….puede que no.

No es nada sencillo separar lo que queremos comunicar sobre nosotros o nuestra empresa y lo que nuestros clientes quieren escuchar. Nuestro objetivo principal en redes sociales es afianzar clientes y aumentar el ratio de conversión follow-cliente (es decir, convertir aquellos seguidores que aún no nos compran en clientes).

Un primer paso fundamental es plantearnos quién nos sigue en las redes sociales y qué quiere leer. No será lo mismo comunicar en Twitter que en Facebook, ni mostrar nuestros productos en G+ que en Youtube.

“Cada post en su lugar y en cada lugar un post”.

De ahí que no podamos automatizar la vinculación de redes sociales. Tener en cuenta que nuestros posts aparecerán en medio de su TimeLine (o muro), si desentona o lo perciben como spam…un click y dejan de seguirte.

Nuestra sangre comercial nos empuja a publicitar nuestros servicios en cada publicación y realzar todas nuestras acciones. ¡ERROR! Nuestros seguidores quieren contenidos de calidad, curiosidades, noticias del sector, datos que no sabía antes,… quieren información. Si damos información interesante aceptarán pequeñas dosis de publicidad, que si la gestionamos correctamente incluso puede percibirse también como contenido interesante.

En conclusión, no podemos priorizar el factor comercial al contenido. En redes sociales lo más importante es crear una imagen 2.0 que nos lleve a la venta. Cada actualización debe tener un fin comunicativo, nunca separarse de la línea que queramos llevar y no ser egocéntrico.

Y si aún no te he convencido, respóndeme a esta pregunta:

“¿Cuánto tiempo aguantarías tomando una cerveza con alguien que solamente hable de sus vivencias?”