He de reconocer que una de mis costumbres habituales es mirarme con detalle las audiencias de televisión. Como he contado otras veces, estas se calculan a través de los diferentes audímetros situados en determinadas casas. En los informes se detallan los programas más vistos, las cadenas con más audiencia, el target de la misma, es decir hombres, mujeres, niños, franja de edad, etc.

Y uno de los datos que más destaca últimamente es que la televisión convencional se consume cada vez menos y en cambio la temática de pago va claramente al alza. En abril se ha conseguido un record histórico de este consumo llegando al 23,3% y subiendo casi un punto respecto al mes anterior. Es decir, casi uno de cada cuatro personas que ve la televisión lo hace en una plataforma de pago. Y subiendo.

Ante este panorama la publicidad debe reinventarse. Porque si yo pago por ver una serie en Netflix lo que no voy a permitir es que me interrumpan el programa para meterme anuncios. Porque ¿os habéis dado cuenta de lo que significa la publicidad? Significa que mientras estoy viendo un programa, serie o película que me interesa me lo cortan cuando a ellos les da la gana para darme una información que no he pedido y quizás ni me interesa. Imaginaros tomando un café o comiendo en un restaurante con otra persona y de golpe y porrazo os interrumpe el camarero para contaros que también puedes comprar gafas, zapatos y un seguro de vida. ¿Qué sinsentido, no?

Lo mismo pasa en internet, cuando entras en una página web y te saltan popups. Produciendo incluso rechazo ya que te impide ver lo que realmente andabas buscando. Por suerte Google ya penaliza este tipo de popups en su algoritmo.

La publicidad debe innovar y llegar por otros métodos. Por ejemplo a través del product placement. Si veo una serie, que el protagonista lleve un coche de determinada marca y sutilmente me la enfoquen. Si estoy viendo a Buenafuente, que la taza que tiene encima de la mesa esté patrocinada.

Y sino crear contenidos propios que sean de interés del espectador. No te limites solo a anunciar tu producto sin más, apuesta por el branded content. Como Lego por ejemplo creando una película, Red Bull asociándose a deportes de riesgo y espectaculares con vídeos que se hacen virales

Lo cierto es que el consumo de televisión está cambiando a pasos agigantados. El consumidor prefiere pagar una cantidad pequeña para tener contenido de calidad y es aquí donde debemos conseguir colar nuestras marcas pero sin invadir la comodidad del espectador.

Toca apretar nuestro ingenio