La semana pasada escribía sobre la diferencia que hay entre un blogger y un periodista. Vista la buena repercusión que ha tenido en LinkedIn aprovecho para concretar un poco más un tema que creía sería más polémico y ha resultado que existe prácticamente unanimidad con mi opinión.

En cambio es en el momento de explicar las diferencias entre los bloggers y los periodistas donde hay algunas divergencias. Unos decían, como yo, que el punto clave se encuentra en las fuentes de información y en la obligación ética y moral del periodista de consultarlas y contrastarlas. Un punto de rigor que normalmente no encuentras en los blogs.[blocktext align=»left»]Ya sean bloggers o periodistas, lo importante es si son buenos o malos[/blocktext]Otros en cambio hacían hincapié en la formación. El hecho de cursar unos estudios especializados en la información y los medios te da una base que ya lleva implícita el rigor y la calidad necesaria para destacar por encima del simple blogger. Aunque tienen su parte de razón, un abogado o político por ejemplo también puede tener parte de esa base y no destacaría sobre el periodista por este motivo.

Aunque el comentario que más me ha gustado ha sido el de Mireya Viacaba porque la simplificaba a buenos y malos. Ya sean bloggers o periodistas. Y realmente ese para mí es el siguiente paso. Yo, de primeras, diferencio entre blogger y periodista destacando a los segundos por los motivos ya contados. Pero seguro que los hay, y a montones, periodistas malos que no cumplen con la deontología de la profesión y bloggers excelentes que sobrepasan en positivo sus obligaciones en la red.

Algo que se extrapola a toda la vida en general y a todas las profesiones. Y sobre todo en este momento donde el 2.0 se está consolidando, en el que cada día se aprenden cosas nuevas, salen plataformas mejores y redes sociales sorprendentes hay que vigilar mucho que no te den gato por liebre.

Es decir, a la hora de contratar la comunicación online de tu empresa por ejemplo, te fijas en que se vean profesionales y que parezca que tienen formación, rigor y calidad. Pero realmente, como decía Mireya, lo que quieres es que sean buenos. Ya sean mejores periodistas, bloggers, de marketing, abogados o políticos. Que sean buenos. Tan simple llegar a esa conclusión, como complicado adivinarlo de buenas a primeras.