Lo nuevo asusta. Es así e históricamente así ha sido. Y las redes sociales no se salvan de esta animadversión de aquellos que no se quieren adaptar al cambio. Y que cuando lo quieran hacer ya será demasiado tarde, pero allá ellos.

Las redes sociales como las entendemos hoy en día son prácticamente nuevas. Sólo hay que ver que Facebook nació en 2004, Twitter en 2006 y por ejemplo Instagram en 2010. Y además, de cómo nacieron a cómo son hoy en día no tiene nada que ver.

Por lo tanto ha sido una entrada revolucionaria, dentro de toda la revolución digital propiamente dicha que estamos viviendo actualmente. De hecho, el primer iPhone salió en ¡2007! Todo va tan rápido que es normal que cometamos errores, que nos sobrepase en algún momento o que nos dé miedo lo que pueda pasar en el futuro.

Pero estamos aquí. Y es maravilloso tener un teléfono a mano para poder hablar de una punta del mundo a la otra en medio de la calle. Tener cobertura cuando te pierdes por la carretera para consultar Google Maps. Jugar al Candy Crush mientras esperas el autobús. Usar el móvil como tarjeta de embarque del avión así no la pierdes. O recibir mails de trabajo mientras comes en un restaurante que has reservado a través de un clic. Estamos aquí.

Llevar un Smartphone encima tiene muchas ventajas. Y además podemos compartir todo aquello que vivimos con quién queramos a través de las redes sociales. Compartir nuestras alegrías, nuestro cumpleaños, nuestro nuevo trabajo, nuestras vacaciones, la primera papilla de nuestro bebé.

eye-1553789_960_720

A día de hoy no se ha inventado ninguna aplicación que te apunte con una pistola si no subes tus pies desnudos en la arena de la playa. Es decir, nadie te obliga a hacerlo. Por lo tanto, no culpemos a las redes sociales. Culpemos el uso que se hace de ellas y eduquémonos para mejorarlo. Es como si alguien hubiera culpado a Bell por inventar el teléfono porque la gente puede llamarte y amenazarte de muerte. O a Edison porque inventó la electricidad y claro, si pones los dos dedos en el enchufe tu puedes morir. Tampoco discutiremos aquí si fue más mérito de Tesla o Edison esto de la electricidad

Uno de los grandes problemas de las redes sociales es que los niños y adolescentes saben más que padres y educadores. Y claro, no se les puede educar de algo que no controlas. Seguramente este problema no existirá en la siguiente generación. Pero ahora estamos aquí. Y en lugar de negarse a aceptarlas, de no querer saber que ahora la vida consta de intimidad y de eximidad, deberíamos aprender, entenderlas, comprender su poder. Sus virtudes y defectos. Educarnos para poder educar.

Claro que habrá gente que seguirá dándole un mal uso, como el que usa un cuchillo para apuñalar a otro o el cocinero para crear un manjar exquisito. No matemos la evolución. No nos escondamos y huyamos de ello. Estamos aquí y mejor adaptarse cuanto antes porque ya no hay vuelta atrás. La historia habla de revolución industrial. La historia hablará de revolución digital. Y nosotros somos unos privilegiados que la estamos viviendo en directo. Estamos haciendo historia. No hagas el ridículo.