Después del artículo de Carles Fité del pasado jueves me viene a la cabeza la siguiente reflexión:

Las estadísticas sirven para demostrar aquello que uno quiere decir. Todo es interpretable y las muestras representativas pueden indicar la realidad o no.

4.625 audímetros controlan actualmente la publicidad y continuidad de proyectos televisivos en España. Cada audímetro representa a 10.220 personas. Solamente con este dato: ¿Crees justo que los programas de televisión deban su continuidad o su inversión por decimas en su share?

Si incorporamos la variable de la cantidad inexplicable de canales de televisión que podemos ver desde nuestra casa, ya sean de pago o gratuitos, aún es más distorsionada la decisión anterior.

Las redes sociales han creado una gran revolución. Aún no sabemos con exactitud la cantidad de personas que están viendo un determinado programa, pero sí que podemos saber qué cantidad de personas están interesadas e interaccionando con él. Hablamos de una audiencia involucrada.

La Tv se puede ver de muchas formas diferentes: online, offline, hablando con más gente, apasionadamente, como sonido de fondo, distendidamente, seriamente, con humor,… ¿Qué tipo de telespectadores interesa a los inversores/anunciantes? La respuesta es sencilla: todos aquellos telespectadores atentos a su contenido.

Un Trending Topic vale más que un audímetro.

Pero esta revolución no ha venido para quedarse tal cual. Con las televisiones con conexión a internet, la televisión a la carta y los podcast  podremos saber con exactitud la audiencia de cada programa. Las audiencias diarias serán orientativas y el share será exacto. Solamente hace falta que haya más de 47.000 televisores con esta tecnología en los hogares españoles.

Si mezclamos el Social Share con las visualizaciones de la televisión mediante internet obtendremos el Smart Share, un dato exacto de visualizaciones y penetración en los telespectadores mucho más útil para las empresas inversoras.

Es decir, estamos en un proceso de cambio en el panorama televisivo dónde basamos la parrilla de programas en un sistema poco preciso. Poco a poco, las nuevas tecnologías nos ofrecen mayor variedad y la posibilidad de interactuar con aquello que estamos viendo. Esta revolución viene precedida por un control personalizado y con una muestra representativa cercana al 100% en pocos años.