Uno puede pensar que cualquiera es capaz de escribir un tuit. Y en principio no le faltaría razón. Pero cuando usamos Twitter de forma profesional para nuestra empresa, ese “cualquiera” deberíamos planteárnoslo mejor.

Una de las funciones más difíciles de un periodista es buscar un titular. O sea resumir en muy pocos caracteres la noticia. Y de hecho eso es lo que nos pide Twitter. Plasmar en 140 letras un mensaje. No puede haber ninguna palabra de más, ni ningún signo de puntuación gratuito. Todo debe estar bien pensado para que el mensaje llegue al seguidor de forma óptima.

Porque evidentemente no hace falta decir que Twitter solo debe ser para Twitter. Como dice Joan Martín en una entrada reciente, “cada post en su lugar y en cada lugar un post”. Es decir, no podemos vincular Facebook con Twitter o viceversa en perfiles profesionales.

Porque da una sensación de poco trabajado. Y al no ser lo suficientemente aplicados en las redes tampoco nos generan confianza en que lo sean en su trabajo. Un ejemplo es esta agencia de viajes de Canadá:


Por lo tanto debemos centrarnos en publicar contenido exclusivo para cada red social. Y en el caso de Twitter es en el que debemos ser más cuidadosos porque tenemos una restricción de 140 caracteres. Que todavía se ve más reducido si añadimos una imagen o un enlace.

Y esa capacidad de resumen y de titular es una de las características que tiene y debe tener el periodista. Aunque es cierto que el hecho de que haya un experto en marketing a su lado para enfocar qué debemos vender de nuestra empresa es también muy positivo. Por lo que la combinación ideal en el departamento de comunicación online es entre un periodista y uno de marketing, siendo el primero el que tiene la última palabra a la hora de publicar.