En el ámbito escolar, el de mi trabajo, las redes sociales gozan de cierta mala fama. A menudo se las responsabiliza de conflictos que se dan entre alumnos, del tiempo de estudio que les quitan, etc.

Intentar prohibir el uso de estas redes sociales es absurdo. En casa navegan por internet con sus ordenadores. Y por si esto fuera poco, siempre llevan encima sus preciados smartphones con los que están permanentemente conectados.[blocktext align=»left»]Intentar prohibir el uso de estas redes sociales es absurdo[/blocktext]

En este contexto parece claro que nuestra tarea como docentes no es la de la represión y prohibición de dichas redes sociales sino más bien la de ofrecer las herramientas necesarias a los alumnos para que aprendan a hacer un uso adecuado de ellas. Una buena manera para conseguir esto es la de trabajar con ellos usando también las social networks y sus fantásticas posibilidades educativas.

Usar las redes como herramienta de aprendizaje puede aportar ciertas ventajas. Por un lado tenemos el aspecto más pragmático para los alumnos que sería la comodidad de acceder a los deberes o tareas en el mismo lugar dónde se pasan muchas horas chateando con amigos, colgando y comentando fotos, compartiendo videos, etc. Por ahí pasarán sí o sí en algún momento de la tarde. Ya los tendríamos en su “mesa de estudio”. Por otro lado estaría la proximidad simbólica y lingüística que tendríamos con ellos/as. Estaríamos hablando su mismo idioma. Cuando detectan que no rechazamos lo que para ellos es algo común sino que al contrario, queremos usarlo como canal de aprendizaje, tienden a ser más participativos y creativos en cuanto a tareas y trabajos.[blocktext align=»right»]Usar las redes como herramienta de aprendizaje puede aportar ciertas ventajas[/blocktext]

Una red social muy potente para el maestro es Youtube. El incremento de su uso en las aulas es incontestable. Quizás no se exprimen las posibilidades de comunicación que ofrece, pero el hecho de tener acceso a infinidad de vídeos y tutoriales de todo tipo para todas las asignaturas es una ventaja difícil de rechazar. Hablamos de videos editados por otros usuarios que pueden tener una duración de escasos minutos y que son perfectos para aliñar las explicaciones del profesor/a. Esta alternancia de formatos suele generar en los alumnos una sensación de clases ligeras, con lo que pueden mantener una buena atención/motivación durante más tiempo.

Pero no todo son ventajas. Muchos jóvenes encuentran en las redes sociales demasiados inputs que les distraen y les alejan de las tareas encomendadas.

Existen otras situaciones más problemáticas, como con Facebook, por ejemplo. La facilidad con la que se suben fotos a la red junto con el poco criterio que puede tener un adolescente es una combinación peligrosamente atractiva para potenciar casos de ciberbullying.

Para terminar, explicaré una actividad 2.0 que realicé en clase con alumnos de bachillerato en la asignatura de Ciencias para el mundo contemporáneo (asignatura comuna del currículum de bachillerato en Cataluña). Al saber que la mayoría tenían cuenta de Twitter decidí poner en práctica el uso de esta red social durante una clase. Aprovechando que les iba a pasar un documental de Michio Kaku, un importante físico teórico, pensé que sería un buen momento para testar la viabilidad del uso de tuits “en directo”. Si no era a mí al que tenían que escuchar podría controlar mejor que hicieran un buen uso de sus smartphones. Les pedí que cada uno tuiteara un mínimo de tres veces durante los cincuenta minutos que duraba el documental, con el hashtag #michiokaku. [blocktext align=»left»]Hay que potenciar el uso de las redes sociales en las escuelas[/blocktext]Les di la libertad para que tuitearan lo que fuera mientras estuviera relacionado la temática del documental y fuese políticamente correcto.  Pues bien, la experiencia fue de maravilla. La mayoría de los alumnos seguían atentamente las explicaciones cuando de vez en cuando bajaban la cabeza para tuitear. Lo que más me llamó la atención y de forma positiva fue ver la complicidad que había entre ellos, puesto que en su timeline podían ver los comentarios que los demás compañeros iban haciendo. Había miradas de aprobación y de acuerdo. Otro punto interesante fue ver la participación (y su calidad) de algunos alumnos que en otras ocasiones solían tener una actitud más pasiva y unos resultados académicos más flojos.

Con todo, creo que hay que potenciar el uso de las redes sociales en las escuelas. Sobre todo en los últimos cursos de secundaria y bachillerato, puesto que la edad y madurez de los alumnos será determinante para que su uso sea el adecuado. Por otra parte, igual de importante debe ser la formación permanente en estos temas por parte de los profesores.