Entre todos hemos creado uno de los medios de comunicación más importantes que han existido. Hemos creado el mayor altavoz posible. Ya no necesitamos ni los 50 decibeles de una conversación normal. Tecleamos 5 segundos y nuestra voz es escuchada en todo el mundo.

La red social es un magnífico instrumento de comunicación que debe ser utilizado como tal. No vale transformarse en invisible con un pseudónimo para insultar, es lo mismo que un encapuchado te insultara por la calle.

¿Qué diferencia existe entre hablar con una persona cara a cara, enviarle una carta o escribir en redes sociales? Ninguna. Debemos tener el mismo comportamiento y regirnos por las mismas normas legales y éticas.

La línea que separa lo bueno y lo malo sencillamente la mueves tú con tu comportamiento. Un cuchillo es magnífico si lo usamos correctamente, una red social se convierte en magnífica si la usamos para crear comunicación.

Siempre tenemos que sumar, sea con comentarios positivos o negativos.

La facilidad que existe para opinar y la cercanía ficticia que provocan las redes sociales hacen que nos veamos con el derecho de poder opinar de todo sin importar las formas o las normas no escritas de la comunicación entre personas.

Debemos tener en cuenta que detrás de toda cuenta hay una persona.

Cuando hablamos de normalizar las redes sociales, en definitiva estamos hablando de poner normas a la comunicación. No podemos focalizar en una sola herramienta cuando estamos hablando de algo mucho más amplio.