Podemos afirmar que nuestra carta de presentación a pocos años vista será un número que indicará cómo de influyente eres dentro de la sociedad online. De esta manera marcaremos el precio de lo que compramos, las ofertas que recibiremos y asignaremos nuestro propio valor como cliente.

Este índice se aleja del número de seguidores y se acerca al buen hacer de las redes sociales. Es decir, relacionarte con otros usuarios, ofrecer contenidos de calidad para ser retuiteado y estar en boca de cuantos más usuarios mejor, en definitiva, que se hable de ti y que te escuchen activamente.

Si estoy en lo cierto, la experiencia de compra cambiará, las empresas mejoraran su atención al cliente y el uso de las redes sociales por parte de los usuarios se dirigirá hacia la calidad y la marca personal 2.0.

Las empresas ya empiezan a moverse en esta dirección, pero entiendo el recelo a darle alas a esta estrategia. Por una parte es muy goloso saber quién de tus clientes tiene la fuerza de favorecer tu marca con un simple tuit a cambio de precios exclusivos o un obsequio “marca de la casa”. Una estrategia aparentemente barata. Por otro lado, un tuit en contra de un influencer corre como la pólvora por la red. Antes del boom de las redes sociales se decía que las malas noticias corrían 7 veces más que las buenas, ¿os imagináis como corren ahora?

[blocktext align=»left»]Las empresas buscarán al cliente influyente[/blocktext]Actualmente existen hoteles que regalan noches de hotel, restaurantes que hacen descuentos y clubes deportivos que regalan entradas a cambio de un tuit mencionando la marca o el hashtag de una promoción.

Si lo miramos con el prisma del cliente también tiene sus dificultades, beneficios y problemas. Cada vez será mucho más importante convertirnos en Marca Personal 2.0 y deberemos ofrecer contenidos de calidad.[blocktext align=»right»]El usuario debera ofrecer contenidos de calidad[/blocktext]Seguro que de esta forma mejoramos la red pero ¿a costa de qué? Seremos más adictos a las redes sociales y al consumo de información, aprenderemos a digerir grandes cantidades de información y resumirlas de forma atractiva en 140 caracteres.

Cada cuenta será una personalidad distinta con índice distinto, quedará bajo tu responsabilidad cómo las uses y bajo quién te escondas. Las empresas te miraran de una forma u otra según el número que consigas.

El efecto Marca Personal 2.0 irá más allá, el interés por nuestro índice de influencia será importante para los departamentos de recursos humanos. Para bien o para mal y según el puesto de trabajo, será un requisito fundamental a valorar y añadir en nuestro CV.

Sin duda, esto no ha hecho más que empezar. Pero no iría mal que nos fuéramos preparando para lo que nos viene encima, incluso sería interesante que en las escuelas se enseñara a asimilar la información en internet y la gestión de las redes sociales, grandes herramientas de información y sociabilización que pueden girarse en contra con suma facilidad. Si no nos preparamos desde la raíz y nos educamos al respecto no me imagino el lío futuro de borrar fotos del Facebook, comentarios políticos de Twitter, perfiles olvidados de Badoo o reflexiones de adolescente en Tuenti justo antes de una entrevista de trabajo.

«Para ser irreemplazable, uno debe buscar siempre ser diferente«, Coco Chanel