La semana pasada os hablaba de los cambios que está viviendo la radio con los nuevos tiempos y lo lento que van algunas emisoras a darse cuenta de ello. Pero lógicamente los cambios se producen en todos los medios de comunicación en general. La televisión también vive un momento parecido al de la radio donde el usuario puede ver sus programas a la carta cuándo y dónde quiere pero además viven la revolución de la segunda pantalla, porque la gente comenta lo que ve en televisión a través del móvil y la tablet  y lo comparte en las redes sociales.

Pero sin duda dónde se está mostrando una mayor revolución es en la prensa escrita. Mucho se ha comentado también a través de la crisis del papel, pero no todo se reduce a ello. Es obvio que las suscripciones online van en aumento y mientras antes el suscriptor podía salir a la puerta de casa en pijama para leer el periódico ahora lo puede hacer desde su tablet sin tan siquiera levantarse de la cama. Pero el gran problema de los periódicos es que nos hablan de las noticias ¡¡¡del día anterior!!! Ese es el gran paso que se debe dar en la prensa escrita.

Antes te enterabas de las noticias por los periódicos, luego vino la radio y más tarde la televisión. Pero hoy en día, en pleno siglo XXI, estamos en la época de Twitter, de Periscope, de gente emitiendo en streaming, de poder estar sentado en la terraza de un bar de Nápoles y seguir en directo que acaba de nacer alguien en un hospital de Nueva York. En la época de la inmediatez los periódicos que salen al día siguiente deben cambiar su función. Ya no pueden contar noticias porque ya la conocemos: deben analizarlas. Por lo tanto, la crisis de la prensa escrita no es la crisis del papel sino la del enfoque que deben tener.

¿Tiene algún sentido seguir incluyendo la parrilla de televisión en los periódicos? ¿A caso no podemos consultar la programación a través de la propia televisión, de la opción “guía”, de páginas web o de aplicaciones como SincroguiaTV? ¿Y la cartelera de cine? Lo mismo pasa con el mapa del tiempo, el santoral, horarios de trenes, de misas… Sí tiene sentido la crítica, los reportajes, las entrevistas.

Demos un paso adelante a lo que publicamos en un periódico, no podemos seguir las mismas pautas que hace medio siglo.

En una crónica de fútbol de un partido jugado el día anterior a las cuatro de la tarde ¿hace falta explicar la crónica? ¿las ocasiones? ¿la ficha del partido? ¿las clasificaciones y resultados? Seguramente sería mejor guardar ese espacio para opinar, analizar, explicar todo aquello que nos permite la reflexión del día siguiente lejos de la excitación del partido.

Todos estos cambios deben producirse a la edición de papel, que por ejemplo sigue conteniendo sus pasatiempos que son totalmente inútiles en la versión online ya que es prácticamente imposible hacer un crucigrama en un pdf desde la Tablet o el Smartphone. Por lo tanto es obvio que la edición digital y la impresa no pueden ser la misma.

En la edición digital debemos explicar la que pasa con inmediatez a través de nuestra página web. Pero aquí surge otro gran dilema, el dinero, el rédito. El gran problema de que internet nos ha acostumbrado a tenerlo todo gratis: series, películas, libros, opiniones, artículos… Y los banners no salen a cuenta. La gente no se anuncia en internet. Pero de esto, hablamos la semana que viene.