Con las actuales estrategias de crecimiento a medio y largo plazo de las empresas nos encontramos con el segmento de la Generación Y o, más conocidos, como Millennials. Hablamos de la generación de los 80 y principios de los 90, menores de 30 e hijos de los baby boomers. Según el INE actualmente hay 8.153.428 personas en España considerados Millenials.

Estamos delante de la generación Peter Pan, adolescentes en edad adulta que les cuesta despegarse del nido de sus padres por propia voluntad u obligados por las circunstancias socioculturales. Una protección paterna que retrasa el paso de la infancia a la edad adulta, con sus derechos y obligaciones.

Su infancia fue en un entorno de prosperidad y seguridad, contraria a la de sus padres y muy diferente a la que han vivido la generación siguiente. Salieron de la universidad con trabajo pero se han encontrado con la crisis de golpe, un frenazo cuando iban con el acelerador al máximo.

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Son compradores quisquillosos, les gusta llevar el mando de sus compras, valoran cada paso que dan para obtener su producto y les importa lo que opina su entorno sobre aquello comprado.

Ya no se estila dar un golpe a la televisión para repararla, ni los zapateros, modistas o abrir la minicadena para ver cómo están conectados los cables, la cultura de “reparar” se pierde y entramos de lleno en la “sustitución”. Este enfoque se traslada a la vida cotidiana y ven como normal el “usar y tirar”.

Si miramos sus creencias se declaran a si mismos “independientes” política y religiosamente, aunque son activos en expresar y debatir sobre estos temas.

Buscan la felicidad en sus acciones personales y profesionales, trabajan para vivir y se acabó el vivir para trabajar. Se mueven por pasión y corazón. Según un estudio de MediaSpot el 50% prefiere no trabajar a estar a disgusto en el trabajo.

“Los millennials eligen un empleo con contenido, son exigentes; en España no pueden hacerlo”, Gustavo Nuñez

Si fuera por el 79% de Millenials iría vestido informal al trabajo y se saltaría las formalidades establecidas. Quieren estar cómodos y ser originales. Es importante romper la barrera con el jefe y el 81% quiere contacto directo y aprender de sus superiores. Esta nueva visión del ambiente laboral en contraposición con el que se encuentran ya establecido por su pregeneración les hace tener más movilidad y ser mucho más emprendedores.

Creen tener las ideas muy claras y cogen responsabilidades muy pronto. Hoja de doble filo, más riesgo y más innovación por un lado y mucho más peligro cuando a las ganas y motivación le quitas la experiencia.

“Como los actuales sitios de trabajo apestan, los cambios causados por la Generación Y sean lo mejor para todo el mundo”, The Washington Post

Han nacido a la par que la tecnología. Han acompañado y aprendido desde la cuna todos los avances. Nacieron con el teléfono fijo, chatearon y enviaron zumbidos como adolscentes con los módems de 56K, buscaban entre gigantescos tomos de enciclopedias en la EGB y alucinaron con la Encarta, jugaron en el instituto con la serpiente de su nuevo nokia, en la universidad se escuchaba hablar de una red que creaba comunidades, eran “guays” descargando con Napster y de mayores vieron como las compañías maduraban y ofrecían tarifa plana para todo.

Si quieres llegar a ellos debes ser exigente y tener en cuenta que internet es su hermano gemelo que lo ha acompañado de pequeño y han crecido juntos. Comparará y preguntará, se mueve como pez en el agua entre buscadores y foros y no descuida la opinión de su círculo de amigos offline.

Ha nacido offline y se ha convertido en un adulto tecnológico perfecto.

Siempre están conectados, el 80% de ellos duerme con el móvil al lado de la cama y el 41% no tiene teléfono fijo en casa.

Son los primeros consumidores a los que puedes ofrecer servicios 100% online, muchos de ellos no han visitado nunca una oficina de banco, todos sus seguros son contratados por un perro llamado Rastreator y la emoción de elegir un viaje en una agencia es cosa del pasado.

Por su exigencia en todo el proceso de compra debemos hacer mucho hincapié en cómo informamos del producto y no crear falsas expectativas, no engañar en nada porque lo comprobará, el producto/servicio debe estar accesible y una vez comprado el servicio post-venta tampoco puede defraudar.

“Un prototipo de “millennial” no es un blanco “hispter” y ecologista que vive en las ciudades de la costa de Estados Unidos. Tienen gustos, creencias y comportamientos diferentes y las marcas deben profundizar en cada subrgrupo”, Jeff Fromm

[miscellaneous type=”superscript”]Fuente: mediaspot, Delloite[/miscellaneous]