Muchos son los cambios que internet y sobre todo las redes sociales están aportando al mundo de la comunicación y al del periodismo concretamente. Y de ellos hemos hablado en posts anteriores, generando un interesante debate.

Una de las grandes evoluciones que a mi entender ha tenido este sector, es que el periodista ha bajado de su púlpito. Se ha vuelto terrenal. Ha pasado del monólogo al diálogo. Hace unos años, tampoco muchos, un locutor de radio llegaba al estudio, hacía su programa, decía sus cosas y se iba a casa. Como mucho podía contar con llamadas de los oyentes, o ya más recientemente con el envío de e-mails. Lo mismo pasa con el presentador de televisión o el periodista de prensa escrita.

Este redactaba su noticia y al día siguiente la gente lo leía. Sin más. Sin réplica. Era un monólogo. Ahora el cuento ha cambiado. Las redes sociales en general y sobre todo Twitter en concreto, han convertido ese monólogo en diálogo. La gente comenta la noticia en la red. La desmiente, la matiza, la realza, la critica, se identifica, la comparte…

El periodista ya no es ese ser inmune que solo debe responder ante su jefe. Su responsabilidad ahora llega al usuario de a pie de forma directa. Al lector, al oyente, al espectador. Que responde y participa de la noticia. El famoso feedback se ha convertido en la piedra angular del periodismo actual por culpa, o mejor dicho, gracias a las redes sociales.

Y hay que saber adaptarse a este nuevo periodismo, al del diálogo. Hay que estar en las redes sociales, con tolerancia, aportando, conversando, respondiendo, ampliando la noticia, el programa, dando la cara. Bienvenidos al periodismo 2.0.