A pesar de que Instagram fuera creada en 2010 y comprada por Facebook en 2012, se podría decir que este ha sido el primer verano en el que realmente la aplicación ha pegado su boom y nos ha llenado el Time Line de playas, viajes, selfies y paisajes bucólicos.

Facebook la compró con 130 millones de usuarios y ahora ya sobrepasa los 500 millones. De hecho en los últimos dos años ha doblado el número de usuarios, con 300 millones de usuarios que lo usan diariamente. Éstos hacen 4.200 millones de “me gusta” cada día y comparten más de 95 millones de imágenes y vídeos al día. En España hay alrededor de 8 millones de usuarios activos.

Con este panorama estamos viendo que este verano hay como una fiebre por publicar una fotografía de nuestras vacaciones. Una manera de querer decir “yo estoy aquí y tú no”. De mostrar lo bien que lo estamos pasando, lo afortunados que somos, es decir, de postureo.

instagram

Pero no podemos bajar la guardia. No nos dejemos llevar por el ego, las ganas de generar envidia. Pensemos siempre en qué queremos transmitir con esta fotografía que subimos a Instagram. Lógicamente si somos una empresa o una marca lo tendremos en cuenta y aprovecharemos el verano para publicar de manera más fresca.

Pero si lo hacemos desde nuestro perfil personal debemos tener claro que siempre estamos potenciando nuestra marca personal. Que más que nunca debemos pensar si la imagen que vamos a subir suma y nos aporta algo positivo. Si va a generar buen rollo y no lo contrario y si se ajusta a la línea que mantenemos durante todo el año.

Y luego aprovechemos para añadirle hashtags para que nuestra foto llegue a más gente y tenga más repercusión. Una buena manera es usando la aplicación TagsForLikes que nos dice cuáles son los más usados en cada momento.