Tengo 40 años y acabo de volver al mercado de citas tras 10 años en retirada.  Veía a mis amigas usando Tinder sin parar (curiosamente siempre solas)… comentando maravillas y bondades de frugales experiencias. Así que en un viaje a Irlanda me decidí a crear un perfil (puesto que allí no me conocía nadie). Las fotos que usé fueron muy normales (nada de fotos en bikini ni nada así). Lo mejor fue el texto con el que acompañe estas fotos: me definía como una workaholic, intensa y que seguía el live, love, laught y me preguntaba si mi soulmate estaría en Irlanda…

¡5 minutos ON y ya tenía 99 matches! (Para mi sorpresa). Parece ser que ser extranjera da puntos para el disfrute ocasional. Se nota cierta diferencia en lo educados que son a la hora de buscar lo mismo. Ese es el juego. Sí apareció algún casado (que no lo negaba y alguna pareja de swinger que buscaban un tercero…) pero los menos. A mi entender había mayor calidad en los perfiles con respecto a España, la verdad.

Después de mirar casi 100 perfiles y empezar incluso a aburrirme y a punto ya de dejar la app; de equivocarme, pues según deslices el dedo a la derecha te gusta pero a la izquierda lo eliminas o hacia arriba que significa que te chifla y le das un superlike (claro está siempre y cuando el chico te haya dado a ti también ‘me gusta’); después de todo esto, uno llamó mi atención algo más. Era surfero, esquiador y escribía que buscada a una chica que compartiera un viaje en Camper costeando. ¡Mi sueño! Me decidí a escribirle. Mi intención era pasar el rato con alguien un día y que me enseñara la ciudad. Y en parte así fue… no paraba de escribirme de enviarme fotos (para mi sorpresa) de sus actividades, de su familia, era educado y al final quedamos.

Es cierto que yo me lo tomaba en plan de juego al principio pero cada cita me molaba más y más… La última y activa noche (y no necesito decir nada más) me quedé pillada. Y fue aquí donde perdí la partida. Me molaba en serio. Es cierto que me enseñó los mejores sitios de la ciudad, me llevó a restaurantes chulos, a playas de ensueño, pueblos ideales que visitar, que de otra forma no hubiera conocido. No se lo voy a negar…

Pero tras mi regreso a casa y la despedida, esperé a que fuera él el que me escribiera (guiado por una ley no escrita de mis expertas amigas). Y así  llegó la calma. Y tras la calma… un último mensaje mío que jamás CONTESTÓ. Tal cual. Ni amigos, ni conocidos ni nada de nada. “Ghosting” la palabra que he descubierto con 40 años como TINDERPARDILLA.  Desaparecer sin explicación alguna… también DENOMIDO AWOL (ABSENT WITHAOUT LEAVE). Así ha terminado mi historia de cuento frugal. Tras estar conociendo a alguien dos semanas, contarte la vida, compartir excursiones y algo más. Un día deja de escribirte a tu WhatsApp sin mayor explicación. La app de Tinder ya quedó desactivada. Puede que la use en otro viaje… pero esta vez jugaré mejor mis cartas. Aunque hubiera sido bonito que mi primer y por ahora último chico TINDER se hubiera convertido en mi príncipe y yo hubiera sido su TINDERELA… Pero la realidad me golpeó en toda la cara.

Si buscas diversión y pasar el rato genial. Pero como seas honesta, educada y maja y tengas poca experiencia… ¡No te enamores del MATCH! Vete preparando para lo peor.

Lo que fácil llega, fácil se va. Vivimos en el mundo IKEA, todo se sustituye rápido y dura poco.

Pd. Este fue mi último mensaje: “Espero que estés preparando el vídeo que me prometiste o si no te encontraré y te haré quererme” (Lo saqué de la letra de Fugees “Killing me softly).

 

Escrito por MERYTALES 2.0.