“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”

Me encanta esta frase. La mayoría se la atribuye a Albert Einstein pero no está nada claro que fuera suya. De hecho en el magnífico libro “Einstein para perplejos” sus autores José Edelstein y Andrés Gomberoff afirman que el 90% de las frases que se le atribuyen son falsas.

Sea suya o no, quien la dijo era un genio. Porque es una frase tan simple, tan obvia, tan clara pero a la vez muy difícil de llevarla a la práctica. Porque tiene truco.

A todos nos ha pasado que cuando vemos que algo no nos funciona, ya sea nuestra estrategia de marketing, en nuestro negocio, en el trabajo, lo que sea; nos volvemos locos, aplicamos la frase al pie de la letra y cambiamos todo. Que si antes lo hacíamos así, ahora lo vamos a hacer asá. Llevamos el test A/B al extremo. Y todos sabemos que la vida no va de extremos.

Si no nos funciona lo que hacemos, ¿hay que hacer algo nuevo? ¡No! Hay que hacer mejor lo que estamos haciendo. ¡Esta es la clave! El camino seguramente es el bueno, pero igual no lo andamos como debiéramos. ¿Y cómo saberlo? Investigando. Preguntando. Debemos ser investigadores. Aprender, observar y sobre todo preguntar. Que no nos caigan los anillos por preguntar, por saber, por descubrir.

Y luego escoger, filtrar, decidir. Porque este es otro de los problemas en el que muchas veces fallamos. Hacer lo mismo que les ha funcionado a otros no nos da ninguna garantía de que nos funcione a nosotros. Hay que valorar el contexto para entender los matices. Y ser honestos con nosotros mismos, la autocrítica, escuchar, observar.

Hay un concepto que me encanta. Mucha gente habla de los grandes visionarios que ha habido a lo largo de la historia. Gente como Henry Ford, Walt Disney o Steve Jobs, Jeff Bezos y Mark Zuckerberg. Y se valora de ellos la visión de futuro que tuvieron. Pero Jay Acunzo, un tipo que os recomiendo seguir de cerca, tiene otra teoría que me parece más acertada: los visionarios no ven el futuro, ven el presente más claro.

¡Esa es la clave! Ver el presente con calma, con contexto, con honestidad y con ganas de mejorarlo. Por lo tanto, cuando veamos que algo no nos funciona: preguntemos, observemos, filtremos y actuemos. Mejorando lo que ya hemos hecho. Porque el futuro no lo hacemos mañana sino ahora, en el presente.