Si nos ponemos a pensar seguramente hace mucho tiempo que no enviamos una carta a un amigo. Como mucho una postal de vacaciones porque nos hace gracia recordar los viejos tiempos. Pero hoy en día la correspondencia diaria y sobre todo profesional está absolutamente centrada en el correo electrónico.

Todos los días revisamos nuestro buzón. Algunos consiguen desconectar cuando no trabajan, los fines de semana por ejemplo, y luego regresan el lunes con la bandeja de entrada cargada de correos. Eso en la cuenta profesional, ya que la mayoría tenemos más de una: la del trabajo, la que utilizamos para spam, la de los amigos, la personal…

Y uno de los objetivos actuales en el e-commerce es conseguir esta dirección de correo electrónico para hacer llegar nuestra información, newsletter, oferta… Para llegar al cliente directamente, sin intermediarios. Y se crean infinitas estrategias para conseguir cazar el mail de los usuarios.

Pero ha llegado un momento que recibimos tantas notificaciones y propagandas que las borramos directamente. Estamos hartos de recibir ofertas y newsletters que no nos aportan, que no somos conscientes de habernos suscritos y que además terminan generando rechazo hacia las marcas por un uso abusivo e intrusismo a nuestra intimidad.

¿Cómo podemos hacer que el e-commerce sea efectivo?

No vale cazar el mail de cualquier manera. Si queremos que nos den una arma tan valiosa como su correo electrónico, debemos entregar algo a cambio. Hoy en día todos tenemos más de una cuenta de mail, dependiendo del grado de importancia que le demos al mensaje. Hay cuentas que revisamos con más atención que otras. Y queremos que nos den ESTA cuenta, la buena.

Si lo que esperan recibir a cambio les interesa, nos darán la cuenta correcta para estar seguros que lo recibirán. Por lo tanto no podemos solo pedir el mail para acceder a algo, porque si no, nos darán cualquiera. O lo que es peor, no podemos “engañar” haciéndole registrar para alguna historia y aprovechar esa dirección para mandar correos con otros productos o marcas. Sí, lo recibirá, pero seguramente lo borrará con la misma facilidad.

El correo electrónico es una gran arma, pero bien usada. Ofrezcamos ofertas destacadas, ebooks de regalo, webinars, vídeos espectaculares, entradas a eventos,… Que la oferta sea atractiva para la demanda. Que nos dejen el correo bueno. Entonces tendremos la puerta para entrar a su casa y con una estrategia adecuada y pausada lograremos familiarizar nuestra marca al cliente. Y con un poco de suerte, lograr la ansiada conversión.

Quien tiene un mail, tiene un tesoro. Pero los tesoros no se regalan: se conquistan, se logran, se luchan y se valoran.