Hace unos meses llegó a mis manos una de estas revistas gratuitas que regalan con el periódico, llamada “Responsabilidad Social Corporativa” y la devoré en lo que dura un café con leche en el bar del pueblo un domingo por la mañana, es decir, un buen rato. Me pareció superinteresante para compartir con otros compañeros del mundo empresarial y el marketing, así que vamos allá.

La responsabilidad social corporativa o empresarial (RSC o RSE) es la responsabilidad que cada organización tiene con su entorno, tanto con el medio ambiente en el que se desenvuelve, como con la sociedad de la que forma parte. Es un concepto que ha ido ganando peso con los años y permite a las compañías generar impactos positivos con un importante valor de marca.

Este tipo de responsabilidad va más allá del cumplimiento de las leyes y normas establecidas relacionadas con el medio ambiente y las condiciones laborales, que se da por hecho que se respetan por el simple hecho de realizar una actividad, este es tan solo el punto de partida hacia la responsabilidad social.

Las principales responsabilidades éticas de las empresas divididas en tres grandes grupos son:

Con los trabajadores. Respetar los derechos humanos ofreciendo unas condiciones de trabajo dignas que favorezcan la seguridad, la salud y el desarrollo humano y profesional de los trabajadores. Implicar a los empleados en las buenas prácticas RSE y trabajar en marketing la reputación corporativa.

Con la comunidad. Servir a la sociedad con productos útiles y sostenibles, crear riqueza de la manera más eficaz posible y procurar la distribución más equitativa. Luchar contra la corrupción y mejorar las posibilidades y oportunidades de la comunidad donde se encuentran.

Con el entorno. En general se trata de luchar contra el cambio climático. Respetar el medio ambiente, evitando en lo posible la contaminación, minimizando residuos y el uso de recursos naturales y energéticos y hacer un seguimiento y revisión de estos.

Sabemos que la función de una empresa se entra en su actividad económica que se suele desarrollar en torno a la prestación de un servicio o la fabricación de un producto, pero entonces, ¿por qué es tan importante la responsabilidad social y, es rentable?

La RSC no suele dar beneficios a corto plazo y difícilmente se trata de una actividad puramente económica, es por esta razón que muchas empresas se muestran distantes a este tipo de cambios. Pero como decíamos, con el paso de los años, la responsabilidad social ha dejado de ser una opción para convertirse en una necesidad.

Es sencillo, la RSC se manifiesta a través de la mejora de la imagen de la compañía, los usuarios conocen las actividades que se realizan y las valora de forma muy positiva. Esto afecta a las ventas y puede también llegar a reflejarse en la productividad de los empleados.

Que la reputación de cualquier empresa se vea reforzada con acciones y proyectos de responsabilidad social, puede convertirse en una importante ventaja frente a sus competidores, siempre y cuando todo este valor también se comunique de la manera más adecuada.

Un empleado que siente que trabaja en una empresa ética y respetuosa con él y su entorno, se sentirá involucrado en acciones positivas y eso aumentará su felicidad a la vez que lo hará la sensación de pertenencia.

“La generación millennial busca confiar en empresas que sean responsables. Apuestan, sobre todo, por aquellas que se alinean con su visión y valores.”

Cabe decir también que por regla general las empresas tratan de vender sus productos a un precio asequible, para así alcanzar a un mayor número de clientes. No obstante, cuando la reputación es buena y conocida, cabe la posibilidad de incrementar el precio.

Junto con la introducción a los conceptos más importantes relacionados con la Responsabilidad Corporativa pude leer otros artículos (desconozco si financiados por esas mismas empresas, pero algo me dice que sí) sobre, Caixa Bank y su compromiso con mitigar el cambio climático, Inditex y su donación a la ONG Entreculturas y El Consorci de la Zona Franca y su misión de actuar como motor socioeconómico y de innovación para la ciudad. Tres ejemplos, entre muchos otros, de empresas que trabajan la responsabilidad social enfocándose al medio ambiente, sus trabajadores y/o su entorno.

Ahora toca mirar hacia dentro, ¿Estamos poniendo en práctica esa importante responsabilidad social? ¿Cómo lo estamos haciendo?, y quizá lo más importante, ¿lo estás comunicando de la forma más adecuada?

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Si has llegado hasta aquí, gracias por leer esta entrada en el blog de Marficom, yo soy Marta (@bymartamarin) y estaría más que encantada de conocer tus acciones de responsabilidad social y cruzar opiniones.