La semana pasada mi socio y amigo Joan Martín escribía en este mismo espacio sobre algunos consejos para hablar en público. Y ciertamente todos ellos son muy recomendables y pueden ayudar a la puesta en escena. Pero creo que se dejó el más importante. El que a mí primero me viene a la cabeza.

De hecho, hace unos días estuve dando una charla sobre “El valor de la comunicación” en un encuentro de Jefes de Sección de Farmacia Hospitalaria y en el turno de preguntas me pidieron justamente que les dijera cuál era el secreto para expresarse mejor en público.

Y mi respuesta fue clara y directa: la confianza. Es cierto que la preparación, los gestos, el tono, y todo lo que apuntaba Joan ayudan a una mejor puesta en escena pero la principal e imprescindible es la confianza. Ese es el gran secreto: creernos que somos buenos en aquello que estamos diciendo. Confianza y luego naturalidad.

Lógicamente estoy dando por sentado que vamos a hablar en público de aquello que dominamos, por eso nos lo han pedido. O si no es una charla, igual tenemos que hablar en público ante nuestros jefes o nuestro personal. Pero igualmente lo haremos de nuestra materia, de aquello a lo que nos dedicamos. Si a mí me piden hacer una charla sobre física cuántica seré el primero que me negaré o haré el ridículo por mi total desconocimiento del tema.

Por lo tanto, cuando tenemos que hablar en público es porque lo valemos. Por eso nos llaman. Porque somos expertos en el tema. ¡Incluso para nuestros jefes! Les contaremos nuestro trabajo, que en teoría es lo que habremos hecho los últimos meses o años. Por lo tanto el secreto es tan sencillo como a veces complicado de creérselo: confiar en uno mismo.

Porque eso también está claro y es obvio: nadie va a confiar en vosotros más que vosotros mismos, porque además os tenéis que aguantar toda la vida. Mejor llevarse bien y darse confianza, ¿no?. El gran y maravilloso Joan Manel Serrat hizo una canción que todos conoceréis que se llama Mediterráneo. En ella Serrat pedía que le enterrasen entre la playa y el cielo, en las aguas del Mediterráneo.

Pero años más tarde escribió otra canción que se llama “Plany al mar” (Llanto al mar) en la que cuenta que nunca se hubiera imaginado que igual el mar se muere antes que él de lo mal que lo estamos tratando.

Porque realmente, ¿sabéis quién es la única persona que tienes garantizado que va a acudir a tu entierro? ¡Vosotros mismos! ¡Nadie más! Igual se mueren antes (sin malos rollos) o ese día no les va bien. Pero vosotros estaréis seguro, ojo y con asiento vip en primera fila. Bromas aparte, tenéis que cuidaros y confiar en vosotros mismos porque vais a durar toda la vida.

Por lo tanto, el problema de hablar en público, más allá de la puesta en escena, parte siempre de una premisa que debéis marcaros en letras de neón brillantes y fluorescentes en vuestra cabeza: confianza. Contad aquello que sabéis, aquello que domináis. Sin querer demostrar nada ni aparentar. Normalidad, naturalidad, sinceridad. Y veréis que luego, habréis empezado a hablar bien en público.