Hoy voy a trasladar una de las filosofadas entre GinTonics que tuvimos no hace mucho con mi socio y amigo Carles Fité: ¿Es un insulto decir inútil o borde a alguien?

Inútil; Del lat. inutĭlis.

1. adj. No útil. Apl. a pers., u. t. c. s.

Borde; Cf. cat. bord y lat. tardío burdus ‘bastardo’; cf. burdel.

1. adj. coloq. Dicho de una persona: Impertinente o antipática. U. t. c. s.

 

Es decir, adjetivos que describen una forma de ser, de comportarse o una observación objetiva. Si una persona reacciona de forma seca e impertinente a un acto, esa persona es borde. Si una persona no es útil para realizar cierto trabajo, esta persona es inútil. Y todos conocemos gente así, incluso somos amigos suyos.

En un principio y visto de esta manera, vemos que podrían ser adjetivos totalmente objetivos que deberían ser aceptados como otros más amables (simpático, alegre, bonito,…). Pero no. Todo cambia cuando leemos la definición de insulto:

Insultar; Del lat. insultāre ‘saltar contra’, ‘ofender’.

1. tr. Ofender a alguien provocándolo e irritándolo con palabras o acciones.

Y ampliamos con la definición de ofender:

Del lat. offendĕre.

1. tr. Humillar o herir el amor propio o la dignidad de alguien, o ponerlo en evidencia con palabras o con hechos.

2. tr. Ir en contra de lo que se tiene comúnmente por bueno, correcto o agradable. Ofender el olfato, el buen gusto, el sentido común.

3. tr. desus. Hacer daño a alguien físicamente, hiriéndolo o maltratándolo.

4. prnl. Sentirse humillado o herido en el amor propio o la dignidad.

 

Estas definiciones corrobora la frase dicha por mi abuela cada vez que un niño me “insultaba” en el parque: “No ofende quien quiere, si no quien puede”. Solamente se considera insulto si la persona que recibe el adjetivo lo percibe como una ofensa.

¿Hay algo más frustrante que querer insultar y que no te dejen?¿Os imagináis estar enfadados y en vez de soltar un insulto contra la persona que tienes delante, solamente puedas soltar adjetivos totalmente objetivos por la boca y a voz en grito?

Todo este embrollo de definiciones y pensamientos entre copa y copa me hace pensar en el poder del receptor en el significado de un mensaje.

El significado que le quiere dar a su discurso el emisor no vale para nada si no es percibido exactamente igual por el emisor o emisores (si es en plural, aun se complica más).

Un mensaje lo prepara el emisor pero le da sentido el receptor.

Podemos preparar el mejor discurso, buscar los mejores recursos gráficos, ensayar delante del perro o el espejo para coger fluidez, leer 100 libros sobre comunicación,… pero un buen comunicador no es aquel que sabe hablar con fluidez y entendimiento, es aquel que consigue hacer llegar y sentir un mensaje determinado a su audiencia.