Últimamente he visto algunos tuits de gente que conozco –conocidos virtuales y reales– en los que explicaban que habían estado unos días desconectados voluntariamente de todas las redes sociales y que se sentían mucho mejor. Esto me hizo pensar en si yo sería capaz de hacerlo, y la verdad es que solo de pensarlo me dio un ataque de nervios. Y precisamente por esto es que pienso que lo necesito. Yo y todos a los que nos dedicamos al mundo de la comunicación –y quien considere que está demasiado enganchado a las redes– tenemos que reaprender a usarlas porqué con la excusa que forma parte de nuestro trabajo, abusamos, y todo en exceso es malo. Una de pruebas irrefutables de la necesidad de esta desconexión temporal consciente es preguntarte a ti mismo: ¿lo último que hago antes de dormirme es mirar Twitter/Instagram/Facebook? ¿Y es lo primero que hago al abrir un ojo por la mañana?

Mi propuesta no es desconectarnos de las redes sociales para siempre, ni mucho menos. Son muy útiles por muchos motivos. Hablo de un periodo de ayuno no muy largo, una semana tal vez, sin mirar ninguna, bajo ningún concepto. Si alguien cree que si lo hace sus seguidores pensaran que le ha pasado algo malo, lo que puede hacer es anunciar su ayuno en estas redes justo antes de apagarlas. Porqué, aparte de esto, en el mundo virtual de las redes sociales, nada es tan importante ni urgente que no pueda esperar una semana. Y si hay algo importante o urgente que normalmente te enterarías primero por las redes, te llegará igual por las vías ‘analógicas’ de toda la vida –radio, televisión o prensa escrita–, o la más analógica de todas: hablando con la gente de tu entorno.

¿Y cuál es el objetivo del ayuno? Darnos cuenta de cuando las consultamos por trabajo o por ocio de una manera lógica, y cuando no es necesario y podemos utilizar ese tiempo ‘perdido’ en otra tarea más placentera como caminar mirando al frente, por ejemplo. Que lo urgente no nos haga olvidar lo importante.

Yo todavía no lo he probado, pero estoy convencido de que si lo hago aprenderé a relativizar la vida virtual. Es cierto que los que trabajamos en comunicación –en todas sus variantes– necesitamos estar dentro de las redes para saber ‘lo que se cuece’ para hacer mejor nuestro trabajo, pero estoy seguro de que si las consultáramos menos seríamos igual de buenos profesionales.

Y una vez hemos hecho este ayuno y nos hemos ‘desintoxicado’, ¿qué hacemos con las notificaciones de estas redes? Los avisos de cuando nos llega un comentario, un like o un follow, es el gran ladrón de tiempo actual, y nos podría provocar una ‘recaída’. No me atrevo a hacer una propuesta concreta de ‘dieta detox’. Cada uno que haga lo que crea que es mejor, pero estoy convencido de que no es necesario tener todas las notificaciones de todas las redes activadas. Pensad en cuales realmente necesitáis y solo deja estas activadas.

¿El ayuno incluye Whatsapp/Telegram? La gran pregunta. Primero hay que decidir si las aplicaciones de mensajería instantánea son una red social o no. Yo creo que no en sentido estricto, pero sí que son los peores ladrones de tiempo de todos. Pero incluir Whatsapp/Telegram en el ayuno es complicado porqué es el medio para comunicarnos más extendido hoy en día y aquí sí que nos podríamos perder algo realmente importante y trascendente del trabajo o de la vida personal. Mi propuesta seria, durante el ayuno, silenciar todos los grupos de ocio –el del equipo de futbol, el de ex alumnos del colegio y el del Comunio–. Y de los demás, solo responder los mensajes realmente importantes.

Las redes sociales más usadas actualmente no tienen más de 15 años de vida. Esto quiere decir que los adultos de hoy no nacimos con ellas y hemos aprendido a usarlas sin manual de instrucciones y a trompicones. No nos torturemos si no lo hacemos del todo bien o si pasamos más tiempo del debido, nadie nos explicó los peligros, porqué nadie los conocía. Pero ya empezamos a tener un poco de experiencia y podemos aprender.

PD1: Cuando tuve la idea de escribir este post y pensé como lo podría titular, se me ocurrió ‘Ayuno de redes sociales’. Decidí ponerlo en Google por si alguien ya había tenido la misma idea que yo antes. El resultado me espantó y casi hace que me echara atrás y buscara otro tema para escribir. Casi todos los artículos que hablaban de ayuno de redes sociales estaban relacionados con la religión con frases como: “[Después del ayuno] Se sintió ‘libre por primera vez en mucho tiempo’, le encantó estar ‘libre de la vida falsa que crean las redes sociales’ y tuvo mucho más tiempo y energía para estar fuera, servir a los demás, escuchar en la Iglesia y prepararse para su misión. Fue mucho más feliz”. El ayuno –de alimentos– es un concepto que utilizan distintas religiones, por tanto, en cierto modo es lógico. Espero, a pesar de esto, que este post rompa con esta tendencia.

PD2: En el tiempo que he tardado en escribir este artículo he mirado cuatro veces Twitter. Empiezo el lunes.