No sé si sois conscientes que cada uno de nosotros registra y graba actualmente una cantidad mucho mayor que lo registrado por nuestros antepasados durante muchas de las épocas pasadas juntas. Hace 5.000 años se inventó la escritura, solo hace 500 años que la imprenta hizo más fácil esto de copiar y no fue hasta después de la segunda guerra mundial que la alfabetización se globalizó y las masas empezaron a escribir. Actualmente, tenemos en nuestro bolsillo un generador de contenido constante.

¿Cuántos de vosotros ha dejado para la posteridad alguna cosa durante el día de hoy? Casi seguro que todos habéis escrito en notas, hecho una foto, grabado un documento de voz, publicado algo en Facebook, enviado un whatsapp,… Constantemente dejamos huella de todo lo que hacemos.

Pero todo esto lo hacemos conscientemente. También hay un tipo de rastro que es inconsciente. Si escuchas el podcast 08 de #Caviar Online descubrirás como nuestro teléfono móvil constantemente recibe información aun a espaldas de quién lo lleva.

La parte inconsciente no podemos hacer prácticamente nada, pero la consciente la debemos controlar. Es obvio, ¿no? Nos estamos jugando nuestra reputación online que nos afectará directamente a nuestra imagen profesional y personal también offline.

Por este motivo debemos tener mucho cuidado con todo aquello que decimos, no podemos falsear. Las patas de la mentira son muy cortas….y con el online aún más, las palabras ya no se las lleva el viento y el whatsapp se empieza a aceptar como prueba judicial.

Cada palabra que sale de nuestros perfiles sociales o dispositivo móvil es nuestro legado vital y en un futuro no muy lejano existirán bibliografías basadas en todo lo dicho durante una vida. Por lo tanto, debemos cargar de contenido y sentido a cada mensaje.

Tenemos que ser conscientes que las redes sociales no son Las Vegas y que todo lo que pasa en Las Vegas ya no se queda en Las Vegas. Una vez colgamos el contenido en la nube, deja de ser nuestro.

Prestamos mucha atención en cómo nos debemos comportar en público, cómo debemos vestir, qué configuración de privacidad debemos poner en Facebook,… pero muy poca a enseñar a pequeños y mayores el buen uso de nuestra eximidad.

Tanto si gestionas una marca como tu propio perfil personal, ten en cuenta que debes comunicar una idea en forma de historia que quedará para la posteridad. Solo te pido que seas consciente de cada legado, y si crees que eso es bueno para ti, publícalo.