Seguramente muchos habéis empezado a trabajar con algún asistente de IA. O con más de uno a la vez, como ya os contamos en otro post sobre la IA y la comparativa con Messi y Cristiano. Y vais descubriendo en todo lo que os puede ayudar, que es mucho. Y cada vez más. Pero no hace milagros, ni los hará.

Es más, a la que te despistes te puede armar un buen lío. Volvamos al ejemplo que ponemos siempre en Marficom. Si yo le pido que me cree una silla y no le doy más datos, va a crear lo que quiera. Seguramente, en mi cabeza, ya tengo una idea de lo que quiero, pero si no se lo digo, es imposible que lea mi mente. De momento. Bueno, no creo que lleguemos ahí. Vale, al menos antes de que me jubile,

Volvemos al tema, que me líais. Si a continuación le pido una de tres patas, me generará una silla de diseño de tres patas. Pero, ¿y si yo tenía en la cabeza que quería la misma silla pero con una pata menos? Si no le damos toda la información, él no te pregunta, tira hacia adelante, sin complejos, con atrevimiento. Y a medida que le dejamos hacer, más se nos puede alejar de nuestra idea inicial.

En imágenes o en cosas que controlamos, más o menos nos damos cuenta de si va acertando o no, pero en otras cosas podemos ir más a ciegas. Por lo que la IA sin conocimiento nos puede complicar más que ayudar. Sin conocimiento propio, nuestro, de lo que le queremos, ni suyo de lo que pedimos, fracaso asegurado.

Por eso digo que la IA nos puede hacer mejores, pero no los mejores. La IA nos hace subir un nivel a todos. Si te apoyas en alguien o algo que te automatiza tareas y avanza en acciones repetitivas en una velocidad extremadamente rápida, es un soporte y una ayuda brutal. Pero necesitas tener claro qué le preguntas, qué le pides y exactamente lo que quieres obtener. Ya no hacen falta esos prompts tan 1.0 en los que tenías que decirle cómo debía actuar. Ahora estamos en otra fase. En la que trabajamos con proyectos (o como se llamen en cada IA) y va acumulando conocimiento para ayudarnos, por ejemplo, a escoger el procedimiento correcto o el mejor y más adecuado para nosotros.

Si ya te dedicas a hacer contenido para redes sociales, te ayudará a hacerlos mejor y más rápido. Pero si nunca has publicado en Instagram, no pretendas que te haga los mejores carruseles y te convierta en un influencer o una love mark.