Vivimos en una era de sobre información, de inmediatez, del todo vale y lo que es más importante, del todo gratis. Y por lo tanto no nos debe extrañar que cada día aumente más el fenómeno de las fake news. Algunos por inocencia y otros por mala intención, quieren colarnos noticias falsas para condicionar nuestra opinión, nuestro voto o nuestros gustos.

Empresas destinadas única y exclusivamente a ello, y gente dispuesta a creérselo todo. Esta combinación es letal para el éxito y el crecimiento exponencial de las fake news. Pero no todo es tan catastrófico. Hay una lectura positiva en todo este tema. Y es que el tiempo está poniendo a cada uno en su lugar.

Ha habido una época en que los blogs se han mezclado con el periodismo y viceversa. Y seguramente porque se han publicado blogs o portales muy buenos y ha habido periodistas muy malos. Pero ya es momento de empezar a poner a cada uno en su sitio.

Para empezar, la gran lucha contra las fakes news la deben hacer los medios de comunicación a través de la profesionalidad y la credibilidad. Y aquí quito todos los medios que históricamente podrían parecer que tenían estas dos características pero que han perdido la cabeza por el clickbait (el click fácil, priorizar las visitas a la calidad). Si quieren sostener el negocio a base de visitas a la web y de clicks absurdos, es pan para hoy y hambre para mañana.

El contenido periodístico de calidad debe ser de pago. La gente pagará por tener información veraz, contrastada y trabajada. Igual que lo hacen para escuchar Spotify o ver Netflix. Pero primero tienes que ofrecer un buen producto. Un ejemplo claro es la revista Panenka. En el momento en que internet se llena de blogs hablando de fútbol, en el que hay centenares de medios dedicados a este deporte, nace una revista en papel. Sí, en papel.

Panenka nace en 2011, en plena crisis. Pero sabe lo que quiere. Información contrastada, entrevistas de nivel, artículos de opinión de quilates, diseño, atrevimiento y futbol. Revista mensual, con su correspondiente portal web, nacida de la mano de varios periodistas deportivos que apostaron por ello, poniendo dinero de su propio bolsillo y siete años después viendo como el proyecto no ha parado de crecer y se ha convertido en un referente.

Los medios de comunicación, sobre todo prensa escrita, pero también los portales webs de radios y canales de televisión se han visto atropellados por la llegada de la revolución digital. Han querido estar a todo: publicar 24 horas, ser los primeros, tocar todos los palos y buscar la manera de monetizarlo. Total, que la mayoría de ellos se han dado de morros en el suelo, intentando arreglar los errores con parches y más parches y se encuentran ahora con un lío tremendo.

Debemos ser conscientes de lo que nos viene. Twitter, Facebook, Instagram o incluso Whatsapp y otras redes sociales nos vendrán cargadas de noticias e informaciones. A veces directamente de amigos y gente a la que apreciamos. ¿Verdaderas? ¿Falsas? ¿Creíbles? Quién sabe. Y se abrirá más la distancia entre estas informaciones y las profesionales. Las noticias que nos darán contrastadas los medios que sobrevivan. Y que seguramente tendremos acceso a ellas pagando una simbólica cifra mensual. Porque la calidad y credibilidad habrá que pagarla.