“Todo en la vida es Comunicación”- Comunicamos constantemente, desde que somos niños hasta que nos hacemos grandes, durante todo el tiempo. Una de las primeras cosas que te enseñan en periodismo es que el silencio también tiene valor de mensaje. Por eso resulta importante cuidar tanto lo que decimos como lo que no decimos.

¿Sabías que el 85% de la información que recibimos no nos viene a partir de la palabra, sino a través de los sentidos?

En la inmensa mayoría de nuestras relaciones sociales, ya sea a nivel laboral, profesional o sentimental, lo que los demás perciben de nosotros, “la actitud” es lo que va a marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso.

Por breve que sea el encuentro o la conversación entre dos personas, en tan solo 30 segundos, el cerebro es capaz de asimilar grandes dosis de información. Aunque esta información que recibimos a través de los sentidos hay que saber analizarla. Y es por eso que en muchas ocasiones suele pasar desapercibida. En otras ocasiones nuestro lenguaje corporal nos delata.

Pues lo cierto es que hay ciertas habilidades comunicativas que son innatas, están en nuestros genes, al igual que hay a quién se le da bien cantar o bailar. Aunque de nada van a servirnos estas habilidades para nuestro futuro profesional si no las desarrollamos o practicamos. Sin embargo, el control de las emociones y de la comunicación no verbal, es algo que sí se puede aprender, sus técnicas pueden desarrollarse y con el tiempo perfeccionarse -Es precisamente esto, el dominio de ciertas técnicas, es lo que nos va diferenciar de ser unos comunicadores mediocres a convertirnos en unos expertos comunicadores.

Cuántas veces habrás oído hablar de que las primeras impresiones son importantísimas ¡y son muy difíciles de cambiar! -Seguro que te ha pasado que alguien te cayó mal sin apenas conocerlo y luego resultó ser una persona encantadora o, por el contrario, que idealizaste tanto a alguien y al final no resultó ser como pensabas -Esto se debe a nuestra percepción, y es que el celebro crea una imagen particular de esa persona.

Los mensajes se retienen en nuestro subconsciente y se ven influidos por factores externos: la vestimenta, el perfume, si consideramos atractivo o no al interlocutor.  Además, influyen otros factores fisiológicos que resultan más difíciles de controlar: el sudor, el temblor de las manos, o los ojos rojos. En el lenguaje corporal se incluyen nuestros gestos, lo que hacemos al hablar, las miradas, las sonrisas, si nos mantenemos de pie o sentados, o si cruzamos los brazos o las piernas.

Basándonos en nuestras experiencias personales nos daremos cuenta de la importancia que tiene la comunicación no verbal en nuestro día a día. La gestión de la propia imagen nos permite controlar cualquier conversación, sea cual sea nuestro interlocutor o el escenario en el que nos desenvolvamos. El conocimiento de las habilidades comunicativas y su aplicación nos permitirá transmitir una imagen positiva de nosotros mismos y crear una identidad personal que nos diferencie del resto. El establecimiento de una marca personal que nos permite lograr un posicionamiento en las redes sociales.

Muchos son los que tachan este tipo de estrategias de “manipulación o de engaño”. Pero no es así, es una herramienta totalmente ética que nos permite comunicarnos con total seguridad, sea cual sea el medio en el que nos movamos No obstante, la mejor estrategia en comunicación es ser fiel a uno mismo, no caer en contradicciones y tener claro el mensaje que se quiere transmitir.

 

Verónica Verduras