En el podcast Caviar Online episodio 262 “¡Feliz Navidad!.. aunque todavía sea septiembre” hablé del error que cometerían las redes sociales si crearan un sistema en el cual las publicaciones del muro o TL pasaran automáticamente, sin acción del usuario. Explico el porqué:

Todos los usuarios necesitamos un “reclamo”, una “acción” y una “recompensa” para seguir jugando.

Esta teoría la explica muy bien y de forma práctica la denominada Caja de B.F. Skinner. El experimento consistía en meter un ratón dentro de una caja, dentro de ella una palanca que al ser accionada abría una trampilla donde había comida.

El ratón, al descubrir (por accidente) que si accionaba la palanca conseguía comida, rápidamente se aficionó a tirar de ella. Cada vez que la accionaba conseguía su premio.

Esta forma de proceder le llamó “circuito de refuerzo continuo”.
Reclamo: Palanca
Acción: Tirar de ella
Recompensa: Comida

En ese momento, Skinner incorporó una variable muy interesante: el “refuerzo de intervalo variable”.
Es decir, el ratón no siempre conseguiría su recompensa al tirar de la palanca.

Conseguir o no su comida era totalmente aleatorio y fuera de toda lógica del ratón. No había manera que el animal supiera en qué acción del reclamo recibiría su recompensa.

Este efecto desconcertante para el ratón, fuera de frenar sus ganas de “jugar”, potenciaba más su afán por el reclamo e incrementaba la cantidad de acciones que producía.

Poco a poco, tirar de la palanca generaba felicidad en el ratón, más allá de conseguir o no su recompensa. Y no tirar de ella cuando la tenía a la vista le generaba ansiedad.

Una vez Skinner había logrado que el tirar del reclamo pasara a ser hábito y luego adicción, mediante la repetición continuada en el tiempo del refuerzo de intervalo variable, entonces cambio al ratón de caja, cambio la palanca de lugar y cambio la recompensa por un castigo (pequeña descarga). El efecto fue que la acción no ceso, la adicción ya era demasiado grande y el placer radicaba no en la recompensa sino en el reclamo. Acercarse a la palanca o alejarse de ella era todo lo que importaba para su cerebro, el resto era hábito realizado en “piloto automático”.

Todo se aprende y con el tiempo se convierte en normal, hábito, y para aprender necesitamos un estímulo. Una vez es normal ya lo hacemos sin pensar y entramos en un estado de placer/comodidad donde estamos a salvo y seguros, una área de (mucho) confort que podemos divagar horas y horas. Por lo tanto, crear una secuencia de Skinner es esencial para la fidelización de los usuarios.

Deslizamos hacía abajo para “actualizar” nuestro TL de Twitter, hacemos scroll infinito en Facebook para ver más publicaciones, deslizamos los TikTok para avanzar o retroceder, tenemos los swipe ups y reacciones en Instagram, presionar la pantalla de tu móvil para encender la pantalla y ver si hay notificaciones,… todo son palancas que necesitan una acción, nuestra comida son las noticias y el miedo a estar desactualizado.

Leído este post, quiero terminar con una cita de Skinner que critica esta misma teoría aplicada en humanos, en la cual: “No hay ninguna razón por la que no se pueda enseñar a un hombre a pensar

Las redes sociales luchan por un bien muy preciado que tenemos cada uno de nosotros, quizás más importante que los datos, NUESTRA ATENCIÓN. Las herramientas de estas plataformas se basan en jugar con aquello que saben que nos puede crear hábitos y refuerzos positivos, pero es nuestra obligación pensar y ser humildes para ser críticos con cada una de nuestras acciones. Entender cada reclamo que tenemos delante de nuestros ojos y decidir si la accionamos, entender el mundo que vivimos y no conformarnos mediante el entendimiento del nuevo mundo.