¿Somos más de medios o de periodistas? Las redes sociales nos están haciendo cambiar nuestras tendencias. Antes escuchábamos la SER, veíamos la Primera o leíamos el ABC. Ahora en cambio escuchamos a Carlos Alzina, vemos a Jordi Évole y leemos a Jorge Bustos.

Internet ha ayudado a qué cada periodista se haga su marca personal por encima del medio en el que trabaje. De hecho cada vez está más en auge la figura del Freelance. Andreu Buenafuente, Ana Pastor o Josep Pedrerol son comunicadores que tienen a sus seguidores fieles allí donde trabajen. Han conseguido tener su propia marca personal.

Pero sin tener que llegar a ese nivel, cualquier periodista por poco famoso que sea, también debe apostar por su propia marca. Y más en el panorama actual en el que cierran medios cada dos por tres o si no te encuentras con un ere que te deja de patitas en la calle. Un periodista debe preguntarse: ¿cuál es mi activo diferencial? ¿Qué valor tengo para que la competencia se fijase en mí y quisiera ficharme? ¡Y potenciarlo!

Y evidentemente crear tu marca en el 2.0. Tu propia página web o blog, pero con dominio propio y estar presente en las diferentes redes sociales con un perfil profesional: LinkedIn, Twitter, página de fans de Facebook… Todo ello ayuda a que si consigues poco a poco implantar la marca personal, la gente acuda a ti para saber tu opinión alrededor de una noticia.

Y es que las noticias ya no las buscamos, nos llegan. Y una vez conocemos qué ha pasado, escogemos quién queremos que nos lo cuente y qué opinión tiene de ello. Qué más da dónde trabaje. Si el periodista tiene bien estructurada su plataforma 2.0 podremos leer su artículo, su tertulia, opinión o pieza de audio en su página web que a la vez compartirá en las diferentes redes sociales.

El futuro nos traslada hacia el periodista multimedia. Que es capaz de controlar el online y el offline y que sabe convivir con los dos y adaptarse a los nuevos tiempos. En un tiempo de crisis para el sector que coincide justo cuando más licenciados hay, es momento de diferenciarse. De destacar por encima de los demás. El periodista tradicional ha muerto. Viva el periodista multimedia.