Digitalízate o muere. Puede resultar un lema radical, pero no por eso deja de ser cierto. Pones la tele o miras las redes sociales y es fácil que te aparezca un político o un médico dando indicaciones sobre las nuevas medidas derivadas de la epidemia por el COVID. Restricciones. Menos movilidad, menos disponibilidad horaria y locales cerrados. Las compras, desde casa. Lo vas a recoger o te lo traen. Y si como cliente no tienes opción de adquirir el producto online simplemente buscas una alternativa y ya sabes que desde ese preciso instante alguien ha perdido una oportunidad de hacer negocio porque ya no recuperará tu confianza.

Las cifras no engañan. El eCommerce aumentó un 67% en España durante los meses de confinamiento, pero lo que es aún más importante, modificó los hábitos de consumo y acabó con las reticencias de muchas personas que no habían dado el paso hasta entonces, incluso en el sector más complicado, que es el de los alimentos frescos. La consultora eMarketer pronostica que España será el país de Europa occidental con mayor crecimiento del cibercomercio en los próximos tres años y en 2023 el volumen de negocio se moverá sobre los 36.000 millones de euros. Las pymes se han puesto las pilas viendo que estudios como el elaborado por la asociación de publicidad y márketing digital (IAB) apuntan que el estado tiene 22,5 millones de compradores online, el 23% de los cuales solo compra a través de la red, un 7% más que en el año anterior, así que podemos afirmar el abanico de probabilidades de la red ya es capaz de satisfacer incluso a los compradores que no quieren acabar en manos de los gigantes del comercio online que todos tenemos en mente.

Los hábitos del consumidor cambian y toca adaptarse o morir. Si un restaurante no tiene web o facilidades para reservar online pierde clientes. Si una tienda tiene una página con una navegación incómoda para consultar los productos o pone trabas a su devolución, ahuyenta a los compradores. Si una marca es poco conocida y no tiene un buen plan de web y redes sociales… nos genera desconfianza. Digitalízate o muere. Ah, y digitalízate bien, con profesionales que sepan cómo hacerlo porque la inversión te acabará resultando más que positiva.