Vivimos en la era del Big Data, de las estadísticas, de las métricas. De querer cuantificarlo todo y ponerle una cifra a cualquier decisión. Buscar un porcentaje y ver resultados en 2D, es decir, en números. Pero vivimos en 3D y por lo tanto no lo reduzcamos todo a la frialdad de las cifras. No voy a hablar de los engagements, el Roi o todas esas palabras extrañas a las que ya dedicamos un Caviar Online.

No hoy prefiero centrarme en el número de seguidores. Esa cifra que nos vuelve locos. Que necesitamos hacerla subir, que se vea bien grande. ¿Para qué? ¿Para marcar paquete? ¿Para que la competencia nos vea y piense la cantidad de gente que nos sigue? Pues mi opinión es que es una auténtica estupidez. Olvidémonos del ego y seamos prácticos.

Dejemos de pensar en tener 10.000 seguidores si la mayoría de ellos son por compromiso, nos dejarán de seguir si no les devolvemos el follow y siguen a tanta gente que nunca verán nuestras publicaciones porque solo miran sus listas y no estamos en ninguna de ellas. O peor aún, si esos seguidores son comprados y responden a cuentas falsas solo para lucir numerito.

Los seguidores de nuestras redes sociales son la parte imprescindible de nuestra comunidad. Es mejor tener 100 seguidores reales y fieles que 10.000 invisibles. ¿Qué sentido tiene tener miles de followers para que nuestras publicaciones tengan una o dos interacciones? Es mejor tener 100 seguidores de verdad y decenas de interacciones en cada tuit o post.

En el fondo las redes las utilizamos para convertir en vendas nuestros productos o servicios o para influenciar a nuestra comunidad con nuestros comentarios y publicaciones. Si nuestra comunidad es una farsa y está hinchada y vacía, nos estaremos engañando, haciéndonos trampas al solitario.

Seamos honestos con nosotros mismos y veamos la capacidad real que tenemos. Decenas, centenares o miles de seguidores, pero reales. Y si la competencia nos mira desde la atalaya con sus miles de seguidores falsos e inexistentes, allá ella.

Con esto no quiero decir que no hagamos follow back. Si lo consideramos oportuno podemos devolver el seguimiento a todas aquellas personas del sector que nos interesen realmente para nuestra comunidad para poder interactuar con ellos, como nos cuenta Joan Martín en este interesante post.

Por cierto, en Marficom gestionamos una cuenta de un superhéroe que evidentemente no existe que tiene decenas de miles de seguidores. Nos sirve para demostrar a nuestros clientes que incluso lo que no es real puede tener esa cifra con mucha cantidad, pero lo que queremos para nuestro negocio es calidad. No nos confundamos.