Las cosas más obvias, por obvias las descartamos. Sale nuestro “sabiondo” interior y lo básico se vuelve prescindible. Pero, ¡NO! Hoy repasaremos la base que debe sustentar nuestro perfil y contenido en las redes sociales.

 

El tiempo.

 

Como en la vida misma, debemos conocer los tiempos de cada acto. ¿En qué momento publicamos? Ni antes ni después de la noticia, justo en el momento en qué sucede o en el momento que nosotros queramos que suceda (sí, eso también vale). Basamos todo nuestro contenido en una historia creada a la imagen y semejanza del perfil 2.0 que nosotros queremos crear y visibilizar.

Las redes sociales se sustentan en la inmediatez. Quizás mañana sea demasiado tarde para publicar y pases a ser uno más de los millones de usuarios que también han publicado. O, peor, que la noticia haya quedado vieja.

Calibra el momento oportuno para publicar.

 

Intereses.

 

Las redes sociales se mueven y conectan por los intereses de sus usuarios. Dos personas encajan como dos piezas de un mismo puzle en el momento que encuentran un punto en común.

Debemos despertar interés para que la mayor cantidad posible de personas quieran conectar y leernos. Debemos buscar aquellos usuarios que escriben sobre los temas que a nosotros nos interesan. Buscar y ser encontrados.

 

Credibilidad.

 

No descubro nada nuevo cuando digo que nos gusta ser amigos de aquellas personas que no nos mienten. ¿Os imagináis dar un paseo escuchando a alguien que sabemos que no dice la verdad? Seguro que no aguantamos ni medio kilómetros antes de inventarnos una excusa y dar UNFOLLOW offline e inventarnos una excusa para huir.

En el mundo online los mentirosos aún tienen las patas más cortas y son descubiertos mucho más rápido. Si somos auténticos, siempre será más fácil ser creíble.

 

Compromiso o Engagement.

 

Estamos en redes sociales para ser leídos y leer, hacer “amigos” (=contactos), aprender, enseñar, cotillear, buscar oportunidades, expresarnos,… cada usuario tiene un objetivo, pero todos ellos quieren crear comunidad.

Por fin ya no tenemos que limitarnos a nuestro vecindario para encontrar personas afines a nosotros o potenciales clientes, ahora podemos atravesar fronteras desde nuestro sofá o escritorio y charlar. ¡GENIAL!

Busca con cada contenido llegar a las personas que te leen. No publicas para ti, cuelgas contenido para ellos.

No dejes de dialogar y compartir.

 

Tipo de contenido.

 

No seas monótono. Cada red social te permite un abanico gigantesco de múltiples posibilidades. Escribe, sube vídeos, GIF, vídeo en directo, encuestas, imágenes, estados de ánimo, Stickers, Boomerangs, Stories… ¡CREA!

Además de sorprender a tus seguidores y aumentar el interés de ellos hacia ti, también favorecerás a que los diferentes algoritmos te puntúen mejor. Y aunque no nos guste decirlo… debemos agradar a las personas, pero también a las máquinas que nos puntúan y posicionan.

 

Contenido

 

¿Tiene sentido que nos sigan por otra cosa que no sea el contenido que lanzamos a las redes sociales? Creo que no hay duda en la respuesta: ¡NO!

Es nuestra responsabilidad que las redes sociales sean un espacio para compartir conocimiento, discusiones e intereses. Estas vías de comunicación son el medio de comunicación más potente nunca visto, un gran poder que conlleva una gran responsabilidad.

Basa tu estrategia en contenido de calidad.