Hay un ciclo vital y virtual que indica que cada pocos meses aparece la aplicación “de la que todo el mundo habla”. Ahora es Be.Real. con fotografías que te pillan cuando no te lo esperas y sin margen para filtros ni retoques. Así que la duda es ¿preferimos la realidad real o la maquillada?

Be.Real. empezó en Francia en 2020 y ahora ha dado el gran salto mundial. En los últimos cuatro meses y medio tiene seis millones de descargas, tal como nos contaban Carles Fité y Joan Martí en el último episodio del imprescindible Caviar Online. ¿Cómo funciona? Tienes la opción que tus fotos las vea todo el mundo, pero triunfa más en grupos de amigos. Una vez al día, recibes una notificación y tienes solo dos minutos para colgar la foto de lo que estás haciendo, con tu móvil capturando lo que pasa con la cámara delantera y la trasera. El margen de tiempo es tan escaso que no deja opción a los filtros ni al postureo. Y tampoco al cotilleo porque si quieres ver la foto de alguien tienes que colgar tú una. A partir de aquí, las risas y puyas al comentar con tu grupo las imágenes, que desaparecerán a las 24 horas.

Be.Real. aporta cierto toque de realidad a las redes sociales. ¿El riesgo? Hay dos principalmente. El primero, que puede ser que te encuentres demasiadas veces con fotos rutinarias porque la realidad es que buena parte del día te pilla en tus rutinas, que no son interesantes (en general). Y el segundo, que las redes tienen un punto de hipocresía acordada. Dos ejemplos claros, en Facebook tienes un montón de contactos con los que si llevabas años sin contactar era por algo e Instagram muestra una vida de apariencia. Todo el mundo cuelga las fotos de los viajes, los mimos con la pareja, la familia reunida feliz, las vacaciones, el concierto o esa comida espectacular que estás degustando. La envidia es la gasolina que muchas veces mueve esta red. Y funciona. Porque los malos momentos se dejan en manos de la intimidad y la confianza. Existe esta hipocresía acordada, este maquillaje social que todos aceptamos.

Por eso cada cierto tiempo aparece una aplicación o una red que nos ofrece un bocado de realidad. Y ante eso, ¿qué preferís? ¿Realidad real o maquillada?