Leía esta semana una entrevista al director general ejecutivo del Club Deportivo Castellón, Alberto González, que me llamó la atención. Más allá del buen proyecto deportivo y estructural que están llevando a cabo, de todos los detalles de gestión y de futuro, hubo una respuesta que me sorprendió.
Reproduzco textualmente: (link entrevista)
- ¿Qué os distingue de otros equipos de España?
- Tenemos una dinámica de trabajo muy joven e innovadora. Por ejemplo, en el club todos los trabajadores cuentan con herramientas digitalizadas e Inteligencia Artificial (como cuentas Claude) para multiplicar la productividad. Fuimos a una reunión de clubs a Madrid pensando que todos hacían algo similar y resulta que éramos los únicos.
Fuerte, ¿no? Sigue habiendo una fuerte resistencia al uso de la IA en las grandes empresas. Seguramente, uno de los principales motivos es el de la privacidad de los datos y el de no querer compartir datos sensibles con estas herramientas. Y esto hace que no permitan que uses tu cuenta del trabajo con la IA.
Pero, ¿qué hace todo el mundo? Usar su cuenta privada para el trabajo. Para ayudarle a escribir mails o a responderle dudas. ¡Todavía peor! Mucha más privacidad descontrolada. Cuando lo más sensato es proporcionarles una cuenta a todos tus empleados, como una extensión más de su trabajo, como un asistente personal a tiempo completo. Y poder poner tú, como empresa, los límites.
Porque no vas a poner puertas al campo. Es como si hace 30 años hubieras prohibido usar internet a tus trabajadores. Lo mismo. Cuanto más tardes en darte cuenta, más saldrás perjudicado.
Ya lo dice el ejemplo que os ponía: usar la IA en tu empresa sigue siendo un hecho diferencial. Hay que aprovechar la oportunidad de los indecisos, de los miedosos, de los incrédulos. De los que decían que esto del internet era una cosa extraña. O que los móviles no tenían sentido (sí, los había). O, hace 100 años, que las máquinas las cargaba el diablo.
Porque la IA quitará trabajos, claro. Pero de los mediocres. Los espabilados, mejorarán su rendimiento. Serán más eficaces, más buenos. Mejores. Y los jetas, los que sigan cobrando precios de antes, trabajando menos, también terminarán siendo desenmascarados y señalados.
El tablero está encima de la mesa. Las fichas dispuestas. De ti depende si quieres diferenciarte del resto: Mediocres, espabilados o jetas. ¿Tú qué eres?

