[dropcaps]La competencia actual es máxima. Hay mucha más oferta que demanda. Los precios están reventados. Pero tenemos que estar preparados para ello, ser competitivos y encontrar nuestro espacio. Porque como dirían en Galicia: de haberlo, haylo.[/dropcaps]

Como sabemos que la oferta es máxima y múltiple, debemos diferenciarnos. Pero para bien. Y una forma de hacerlo lógicamente es a través de la calidad y el buen trabajo. Pero vamos a pensar que esto se le supone, aunque no siempre sea así. Entonces ¿cuál puede ser nuestro punto en el que podamos y debamos destacar? [textmarker color=»C24000″ type=»text color»]La predisposición[/textmarker].

Vivimos en el mundo de la [textmarker color=»C24000″ type=»text color»]inmediatez[/textmarker]. Nos piden las cosas a última hora y las quieren cuánto antes. Pero no nos podemos negar, porque si no llamarán a la puerta de al lado. Y cuando se van, igual no vuelven. Hay que decir sí y esforzarnos, sacar horas de donde no las haya y ya encontraremos la recompensa después. Llegarán tiempos mejores, seguro. Tarde o temprano llegarán. Pero ahora no hay que pensar en ello, ahora es cuestión de arremangarse, dormir poco y sembrar mucho.

A veces incluso nos piden trabajos que no son nuestra especialidad o en los que no nos sentimos muy cómodos. Tampoco podemos negarnos. Ni engañar. Aceptar el encargo y buscar a quién mejor pueda hacerlo. Mejor que sigan llamando a nuestra puerta, que ya sabemos lo ansiosos que están nuestros vecinos para darse a conocer. No les demos esa oportunidad, pero tampoco queramos hacerlo todo. Podemos delegar, pero coordinando nosotros para que sigan gozando de nuestra confianza que, eso sí, nos habremos ganado con aquello que se le supone, el trabajo bien hecho.

La [textmarker color=»C24000″ type=»text color»]calidad[/textmarker] y la [textmarker color=»C24000″ type=»text color»]predisposición[/textmarker] es la combinación perfecta para el [textmarker color=»C24000″ type=»text color»]éxito[/textmarker]. Eso sí, ese éxito se saboreará al cabo de un tiempo, porque ahora nos pilla trabajando.