Tener una buena historia es esencial para vender tu marca personal, profesional, producto o servicio. Los consumidores hemos tenido tantos impactos publicitarios durante años que hemos logrado la habilidad de obviar o repeler todo aquello que huela a publi.

Pero aún nos encanta escuchar historias y contar historias es la mejor manera para llegar a nuestros consumidores actuales o potenciales.

¿Cómo debe ser la historia sobre nuestra marca o empresa?

 

Veraz
Las historias deben ser creíbles y la verdad debe potenciar la historia. No queramos mentir para adornar una verdad que no existe y así adornar una historia increíble. Creedme, todos tenemos historias sorprendentes para relatar sobre nuestra empresa, nuestro trabajo diario, beneficios, productos, servicios o del equipo humano. Explicar el día a día hilando un argumento bien escrito es perfecto para llegar a nuestros seguidores.

Sorprendente
Debemos impactar en nuestros lectores. Una historia no se realiza con 5, 10 o 30 minutos delante de una hoja en blanco; una buena historia requiere de su tiempo. Si no provocamos sorpresa, no captaremos la atención de nuestro potencial consumidor o comprador. Debemos interesar.
¿Cómo lo conseguimos? Sencillo, conociendo a nuestro público y escribiendo pensando en aquello que ellos quieren escuchar.

Estructurado
Como todo cuento o historia, ya sea de Walt Disney, Pixar o de nuestra empresa, debe estar bien estructurado y ser contado con la pausa necesaria. Si nos fijamos, todos los cuentos tradicionales que nos han atrapado desde pequeños son fáciles y tienen una misma estructura. Si esos cuentos han funcionado…. ¿por qué no copiamos la esencia?

Sencillo
No te compliques, aprende a obviar detalles irrelevantes para nuestros lectores u oyentes. No intentes complicar el escrito para parecer más bueno, explica las cosas tal y como son, sin más tirabuzones; nos tienen que entender y recordar al cabo del tiempo.

Descriptivo
Los personajes deben ser pocos y estar bien definidos. No hay nada peor que una historia con miles de personajes: acabas por liarte, aburrirte y perdiendo el hilo conductor de la historia por estar atento al quién es quién.

Emoción
Despierta los sentimientos de quien te presta atención. Debemos llegar al corazón de nuestro lector, despertar algo en ellos. Las emociones pueden ser de tristeza, felicidad, sorpresa, asco, miedo e ira. Entrar por los sentimientos es más adictivo que hacerlo por la razón.

Empático
Usa referencias que tus lectores puedan considerar como suyas para involucrarlo en la historia. Debemos conseguir que el lector consiga penetrar en aquello que escribimos. Crear la sensación de querer aquello que miramos.

Focalizado
Todo texto debe tener un objetivo, no te vayas por las ramas y cíñete a aquello por lo que escribes. Siguiendo todas estas pautas debes conseguir aquello que te has propuesto. Siempre que puedas y apelando al punto de la sencillez, no te marques más de un objetivo por texto.

Y no olvides en ningún momento que debemos entender y ser entendidos por cada una de las personas que depositan la confianza en nosotros e invierten su tiempo en leernos. No defraudes y no hagas contenido por obligación: diviértete y divierte.

“La gente olvidará lo que dijiste, la gente olvidará lo que hiciste, pero la gente nunca olvidará cómo la hiciste sentir”, Maya Angelou