Un mantra visual que siempre debemos tener en la cabeza si queremos fidelizar a nuestros clientes es la del puente como metáfora de esta comunicación. Porque la comunicación es el puente de enlace entre tu empresa y el cliente. Si existe un defecto o no le prestamos la atención adecuada al puente, este se puede quebrar y romperse.

 

 

Este punto de unión debe ser construido con un sentido práctico y pensando en las personas que deberán cruzarlo, creando una estrategia que nos sirva de plano arquitectónico y superando las adversidades que encontremos durante su construcción. Cuanto mejor sea el constructor y mejor diseñado estén los planos menos adversidades y mejores soluciones tendremos.

 

 

Una vez tengamos el puente que nosotros creemos mejor para nuestros potenciales y actuales clientes debemos convencerlos para que lo crucen, debemos transformar lectores de nuestros mensajes en clientes, lo denominamos “ratio de conversión”

 

 

¡Lo conseguimos! Nuestro lector ya ha cruzado y está en nuestra parcela, ya ha comprado pero… aún le queda volver, en nuestro mundo empresarial le llamamos “post-venta”. El camino de vuelta a casa debe ser tan satisfactorio como el de ida. Debemos cuidar con mimo incluso después de conseguir el propósito de la venta. Queremos que cruce contento, llegue a casa y explique con una sonrisa lo bien que se lo ha pasado viniendo a comprar, lo llamamos “experiencia de compra”. A mejor experiencia de compra, más fidelización y mejor reputación de marca.

Ya tenemos un cliente contento pero nuestro objetivo no acaba aquí, queremos crecer y ser la marca referente de nuestro sector. Para eso no podemos conformarnos con el puente que cruzó el asno y Shrek, tenemos que construir un puente sólido que aguante miles de personas a pie y vehículos a motor.

 

 

En conclusión, debemos construir un puente comunicativo especialmente diseñado para los clientes que nosotros hemos decidido tener, crear un clima de compra agradable y adjuntar la post-venta al conjunto de la experiencia de nuestro cliente. Si conseguimos que nuestros compradores tengan una aventura única y placentera a la hora de comprar, conseguiremos que la percepción de calidad de nuestro producto aumente y generaremos una mejor reputación de marca.

La compra de nuestro producto o servicio empieza desde la primera vez que alguien escucha el nombre de nuestra empresa hasta el momento que nuestro comprador explica a alguien que nos ha comprado. En ese momento la experiencia de compra empieza de nuevo.