Todo empezó cuando nos dieron la oportunidad de crearnos un yo alternativo, un empezar desde 0 dentro de una nueva comunidad. Daba igual nuestra vida real. Llegó Facebook a nuestras vidas y, poco a poco, fuimos aprendiendo a crear una imagen sobre nosotros. Éramos dueños de las palabras que transmitíamos.
Todo poder conlleva una gran responsabilidad.

Por primera vez teníamos un “yo virtual” que podíamos amoldar a nuestra vida real, explicar aquello que más nos interesaba. Nuestros “amigos” (mejor dicho, conocidos) sabrían, a partir de ahora, sólo aquello que nosotros quisiéramos publicar. Incluso, lo iban a dar por verdadero.

Estoy convencido que las revistas del corazón han disminuido ventas desde los inicios de Facebook, ¿para qué queremos chismorreos de “famosos” si podemos saber los de nuestros conocidos?

Seamos listos, publiquemos aquello que queremos ser. Abramos las redes a todo el mundo y generemos una imagen acorde con aquello que queramos conseguir.

En la vida real explicamos lo bueno y, a veces, nos interesa explicar lo malo. Vemos las reacciones de nuestro auditorio y nos comportamos en consecuencia. En Facebook NO. En Facebook publicamos estados positivos o negativos sin importar con quién estamos hablando.

Si Facebook es nuestro “yo virtual” y publicamos solamente las cosas buenas que nos pasa en nuestra vida, nuestros amigos pensarán que eres afortunado por tener ese tipo de vida. Obvio. La eximidad marcará la imagen que los demás tengan de nosotros.

postureo

Pero esto también puede acarrear un problema:

¿Qué pasa si estamos con depresión o las cosas en la vida no nos van bien?

 

Si no tenemos una salud mental fuerte y chequeamos nuestro muro lleno de gente feliz, comprobar como a los 500 conocidos que tenemos en la red social les van las cosas genial, van de fiesta, de cena, compañeros de trabajo maravillosos, excursiones, mujeres/maridos que hacen sorpresas, estados reivindicativos que manifiestan un carácter fuerte contra las injusticias, madres con niños pequeños que no dan guerra por las noches… ¡500 personas rodeándome con vidas felices! Entonces, ¿y yo? ¿qué pasa con mi vida llena de problemas más o menos cotidianos?

En esos momentos donde las personas están con una salud mental más débil, somos capaces de creernos que todos los demás son felices e incluso entraremos en nuestras publicaciones pasadas para ver tiempos más felices de nuestra propia vida. Ahora Facebook incluso te las sugiere.

Cuando no existía Facebook, esto también pasaba. Mirábamos los álbumes de fotos cuando la pareja nos dejaba, por ejemplo. ¿Era lo mejor? Seguramente NO. Y tampoco lo es en Facebook, ni en cualquier otra red social. Hacemos lo mismo que antes, pero ahora tenemos más posibilidades y de más fácil acceso.

Otros problemas son la ansiedad por la aprobación de los demás mediante los “likes” en una publicación, esto puede provocar ansiedad en aquellas personas con falta de autoestima. Este problema sucede, sobre todo, entre adolescentes. Esta franja de edad, como toda la vida ha pasado, son débiles e influenciables, quieren siempre estar allí donde están sus amigos y siempre conectados para no perderse nada. Actualmente, esta sensación de querer estar siempre conectados puede perturbar el sueño, generar ansiedad e incluso depresión.

Pero si hablamos de disgustos o días de bajón, con un amigo y un café ya lo tenemos solucionado, ahora incluso por Whatsapp podemos llegar a animar a un amigo. Pero cuando hablamos de temas más serios donde la salud mental está en riesgo, las redes sociales son potencialmente peligrosas. Pueden llegar a hundir más a la persona.

Las redes sociales son una herramienta tan poderosa como maravillosa que debemos aprender a manejar. Entender para qué sirve un medio de comunicación es vital para no ser manipulado por ella misma. Antes de que Facebook entre en la vida de los niños más pequeños debemos ser nosotros quienes le hablemos de cómo utilizarlo. Y para la gente que ya lo utiliza, debería verlo como parte de su imagen personal y comprender el significado de la palabra eximidad.

Facebook se ha puesto manos a la obra y ha entendido su propia peligrosidad en este tema, por este motivo, ha empezado con un programa que intenta evitar suicidios. Gracias a una opción propia de la red social podemos avisar de comportamientos potencialmente suicidas de un usuarios o incluso avisar de un bulling o maltrato.

Google ya hace tiempo, desde 2010, puso un pequeño grano de arena en la lucha contra la depresión y los intentos de suicidio. Si escribes cualquier frase con la palabra suicidio, el primer resultado que te devuelve el buscador es el teléfono de la esperanza:

suicidio google

¿Cómo puedo avisar de un comportamiento potencialmente suicida en Facebook?

1.- Ir al perfil de la persona que imaginamos puede tener un problema.

2.- Al lado derecho de la pantalla veremos 3 puntos suspensivos, al clicar se abrirá un desplegable y apretamos en “reportar”:

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3.- Nos preguntará qué es lo que queremos hacer y nos dará 3 opciones, debemos apretar en “Quiero ayudar a XXX”:

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4.- Seleccionamos que está sucediendo con nuestro amigo:

Facebook suicidio 3

5.- A partir de aquí, Facebook te ofrece varias opciones para ayudar a tu amigo:

La primera opción te deja enviar un mensaje a la persona afectada, Facebook te ofrece un mensaje predeterminado por si quisieras utilizarlo. En la segunda opción, Facebook te ofrece otro mensaje personalizado para enviarle a un amigo hablando sobre la persona que tiene el problema. Y la tercera abre una página especial de Facebook para Consejos anti suicidio Facebook.

Y para acabar, os dejo con un vídeo que evidencia que no todo en las redes sociales es la realidad. El postureo abunda y las ganas de ser tan felices como nuestros «amigos» nos hace aparentar algo que no somos, hundirnos en nuestra imagen 2.0 y olvidar el offline.