Hace tiempo que os hablamos de Tik Tok. De hecho, Joan Martín en agosto de 2019 ya advertía que había que tener en cuenta esta red social. Y a finales de ese mismo año ya insistía en la importancia de Tik Tok, la plataforma que estaba de moda entre los adolescentes. Y más jóvenes que adolescentes.

Mirad, esto de las redes sociales tiene una interesante acción-reacción generacional. Los hijos no quieren estar en la misma aplicación que los padres. Al principio, los jóvenes estaban en Facebook. Poco a poco, los más grandes se hicieron perfil en Facebook y los hijos se fueron a otro sitio. Hoy en día quedan pocos adolescentes, en cambio gente de mediana o tercera edad se pasan horas en Facebook. Los jóvenes se pasaron a Instagram. Hicieron un pequeño paso por Snapchat pero con la llegada de las Instagram Stories, esta red arrasó y la presencia de Snapchat fue residual.

Pero cuando estaban tranquilamente en Instagram vieron como los mayores empezaban a aparecer. A ningún hijo le gusta recibir una solicitud de seguimiento de sus padres. Total que huyeron a Tik Tok. Pero desde el confinamiento, los mayores también han descubierto Tik Tok y se han hecho una cuenta y han perdido un montón de horas, hipnotizados por su algoritmo. No había otra solución: huir de nuevo. Y ahora están en Twitch, donde por el momento todavía no ha llegado los mayores. Y ¿qué es Twitch?

Twitch es una plataforma de streamers propiedad de Amazon. Gente que emite en directo. Inicialmente era gente que jugaba a videojuegos y transmitía en directo mientras jugaba, y muchos seguidores lo miraban. Pero ha ido creciendo hasta el punto en el que ya emiten para explicar cualquier cosa, y no solo jugar. Los espectadores de Twitch se dividen en seguidores o subscriptores (subs, para entendernos). Los seguidores pueden seguir el streaming de forma gratuita pero los subs, pagando una cuota pueden seguir el streaming sin anuncios, pueden tener streamings exclusivos o hablar directamente con el streamer.

Hablemos de cifras: cada día hay 17 millones y medio de visitantes. El 41% son centennials (nacidos a partir de 1995) y el 32% millennials (nacidos a partir de 1982).

Ojo porque además Twitch utilizó una táctica agresiva para aumentar tráfico en su plataforma: fichó a YouTubers como PewDiePie, Casey Neistat, Logan Paul, Wismichu, AuronPlay o elRubius.

Según un estudio elaborado por la empresa estadounidense de servicios financieros CashNetUSA, el Rubius ingresó en un año 726.000 euros sólo de Twitch, AuronPlay 1,1 millones de euros e Ibai Llanos 1,3 millones de euros.

Ibai es uno de los nombres propios en mayúsculas de esta red y de los personajes más de moda actualmente en este mundo, transmite partidas jugando al juego de moda llamado Among Us y jugando con Neymar, Courtois o el Kun Agüero.

Y termino: ¡Ibai Llanos se ha propuesto dar las campanadas del 31 de diciembre de 2020 por Twitch! Y esto nos abre una reflexión importante: la crisis de la televisión convencional, de la televisión de toda la vida.

Un ejemplo clarificador: Tele 5, hizo el minuto de oro con el reportaje de Cantora: la herencia envenenada. Tema Pantoja, gancho impecable para triunfar en audiencia. Y lo hizo consiguiendo un 56% de share. Es decir más de uno de cada 2 espectadores que estaba mirando la televisión, miraba Tele5. Pero en número de espectadores fueron 4,9 millones de personas. Lo que quiere decir que no había, en Prime Time, ni 10 millones de espectadores mirando la televisión de toda vida: la gente mira Netflix, Youtube o Twitch.

Si nos vamos cinco años atrás vemos que en 2015, por ejemplo, minutos de oro de El Hormiguero o La voz, suponían un 24% de share (1 de cada 4 espectadores viendo la tele) con más de 4 millones de espectadores. Es decir: la televisión ha perdido en 5 años la mitad de espectadores. Esto merece un post propio. Lo haremos.