Captcha corresponde a la traducción de sus siglas en inglés ‘Test de Turing Completamente Automatizado para Distinguir Humanos de Ordenadores’, un método que, seguro que muchos de vosotros habéis rellenado en algún tipo de formulario para, por ejemplo, registraros en alguna web como puede ser Ticketmaster, Facebook, Twitter o Yahoo. Éste se desarrolló en la Carnegie Mellon (USA), hace más de 10 años y en su inicio se utilizaba para asegurar páginas y que la entidad que completara el formulario, fuera realmente un humano y no un programa informático que se hubiera inscrito para enviar el formulario millones de veces.

Así empezó el proyecto, e imagino que, hasta aquí, todos conocemos de qué va, incluso lo molesto que puede resultar tener que insertar letras al azar. Lo realmente interesante es a dónde se ha sido reconducido el proyecto hoy y del que seguimos participando todos los usuarios cuando rellenamos un formulario sin darnos cuenta.

La re-formulación de dicho proyecto llamado ReCAPTCHA, es una evolución del mismo, que adquirió posteriormente Google y surgió al darse cuenta los propios creadores que cada día en todo el mundo la gente ingresaba unos 200 millones de Captchas.

Eso significa que cada vez que ingresamos un Captcha perdemos unos 10 segundos de nuestras vidas, lo que si multiplicamos por esos 200 millones implica 500 millones de horas diarias invertidas por el conjunto de la humanidad ingresando captchas en la web. Qué drama.

Claramente, la seguridad (en eso imagino que todos estamos de acuerdo), sigue siendo vital, por tanto, el sistema no podía eliminarse. ¿La solución? Transformar esa “pérdida de tiempo” en un beneficio. Es decir, hacer algo que un ordenador no logra hacer que nosotros sí podemos. ¿Qué es? Cada vez que ingresamos un Captcha no solo verificamos que somos humanos, sino que además, con este nuevo proyecto, ayudamos a digitalizar libros.

He aquí el proyecto fascinante en el que sin querer estamos participando todos, e insisto, probablemente sin saberlo. Sistemas como ROC (Reconocimiento Óptico de Carácter) que tampoco son perfectos, muchas veces no reconocen libros antiguos de más de 15 años de antigüedad, por lo amarillento de sus páginas, el desgaste de la tinta…

Date cuenta que cuando entras ahora en una página con verificación te pide que introduzcas dos palabras: la primera es la que el sistema ROC no alcanzó a comprender, y como no la puede puntuar, te presenta otra conocida por el sistema para lograr verificarte como humano, y para la que no alcanzó a reconocer, realiza el proceso con otras 10 personas diferentes en donde se supone que reconocen bien la palabra, y así se logra una nueva palabra digitalizada con precisión.

Es tan grande lo que se ha conseguido que a día de hoy se llegan a digitalizar diariamente unos 100 millones de palabras que es el equivalente a unos dos millones y medio de libros al año. Eso equivale a 750,000,000 de personas que han ayudado a digitalizar al menos una palabra de algún libro a través de ReCAPTCHA; algo más de un 10% de la población.

Solo puedo decir, ¡BRAVO! A iniciativas como esta.