[dropcaps]La semana pasada hablábamos de los grandes cambios que han sucedido en nuestro día a día de la vida cotidiana. Oficios que han desaparecido por culpa de nuevos inventos o utensilios que han quedado obsoletos gracias a los avances tecnológicos.[/dropcaps]

El mundo avanza a una velocidad endiablada y necesitamos estar atentos para no caer y salir de esta rueda que gira a tan alta velocidad. E incluso hay que intentar ir un paso por delante de nuestros competidores para intentar ganar ese tiempo que nos hará [textmarker color=»C24000″ type=»text color»]diferentes[/textmarker].

Un ejemplo claro lo tenemos con las tiendas de fotografía. Antes acudías a ellas a revelar los carretes o a comprar álbumes de fotos. Hoy en día han evolucionado por fuerza hacia lo digital y puedes imprimir las fotos que desees y combinarlas con otras y crear álbumes digitales, fotolibros o comprar directamente cámaras y accesorios.

Han tenido que adaptarse a los cambios, evolucionar o desaparecer. A día de hoy ya no vale tener una idea y estancarse a comercializarla: [textmarker color=»C24000″ type=»text color»]hay que estar en constante evolución[/textmarker]. Observar la competencia, aprender de ellos, copiar si es necesario, mejorar, contrastar, tener autocrítica, escuchar a los clientes, interactuar con ellos… El inmovilismo no puede acompañar nuestro negocio.

Además, para la pequeña empresa, un defecto se puede convertir en su gran virtud. Es obvio por ejemplo que un pequeño supermercado no puede competir con grandes cadenas como Mercadona o Eroski. Pero puede llegar a ser más próximo con el cliente, tratarlo de tú, mirarle a los ojos y llamarle por su nombre. Y además tiene el mismo medio que los grandes negocios: todo el mundo online a su alcance.

Un ejemplo claro de lo que estoy diciendo lo encontramos en los pequeños colmados de Cerdanyola llamados Supermercats Martín. Viendo que no podían competir con las grandes marcas en la venta online han apostado por una idea muy original: [textmarker color=»C24000″ type=»text color»]escribe la lista de la compra online tal como la harías offline[/textmarker]. Sin necesidad de navegar entre decenas de productos. Y luego te llaman por teléfono para concretar los detalles, y si eres cliente habitual ya sabrán qué marca de macarrones prefieres o qué clase de patatas chips.

El ingenio debe superar los recursos de las pequeñas empresas. La ventaja del mundo online es que la plataforma, el escaparate es el mismo para todos. Las posibilidades existen, pero hay que encontrarlas y explotarlas. En internet no vale solo el dinero, también la calidad y la originalidad. Pero siempre la [textmarker color=»C24000″ type=»text color»]constancia[/textmarker] y la[textmarker color=»C24000″ type=»text color»] profesionalidad[/textmarker].

Los tiempos cambian, la tecnología avanza. Pero de ti depende que no te quedes atrás.