[dropcaps]Hay un cierto miedo de los usuarios cuando navegan por internet a dejar rastro a medida que visitan webs y contenidos. Cuando sale el aviso de las cookies dudan en si seguir visitando la página o cerrarla rápidamente. No les gusta que Google sepa qué ha buscado, que Facebook conozca nuestros intereses o que Twitter detecte nuestro estado de ánimo dependiendo de lo que tuiteemos.[/dropcaps]

Pero [textmarker color=»C24000″ type=»text color»]¿qué hay de malo en ello?[/textmarker] Los datos que vamos dejando en la red y que recogen las diferentes redes sociales o el todopoderoso Twitter son anónimos. Es decir, saben que somos hombre o mujer, nuestra edad, nuestros gustos… Pero no a quién pertenecen concretamente. Vamos, que no le ponen nombre y apellidos. Y nos ayudan a conocer un poco más a la sociedad, a crear esas estadísticas de sí los hombres entre 20 y 35 años usan más internet que las mujeres de la misma edad o que ellas suben más gatitos a la red que ellos.

Pero además de estas conclusiones a priori poco útiles también podemos saber en qué productos están interesados, a qué horas consultan más sus redes o nuestra web, qué contenido escogen, dónde clican más de cada página. [textmarker color=»C24000″ type=»text color»]Datos que además Google comparte con nosotros[/textmarker] en sus analytics, Twitter igual y que nos ayudan a ofrecer mejor nuestro producto y nuestros servicios. Y por lo tanto podremos ofrecerles aquello que más les interese.

Por ejemplo, si google sabe que estoy mirando viajes a Francia será porque quiero ir a Francia. Y es normal que me anuncie hoteles y restaurantes de Francia. Insisto, ¿qué hay de malo en ello? ¿No es peor que me anuncien un coche e igual no tengo carnet de conducir? ¿Que me ofrezcan vacaciones al Caribe si me da miedo volar o a navegar? ¿Me insisten en cuál es el mejor detergente y no he puesto una lavadora en mi vida?

[textmarker color=»C24000″ type=»text color»]Dejar datos no es malo[/textmarker], simplemente hace que nos ofrezcan aquello que más nos interesa. El Big Data es el futuro. Recopilar datos, analizarlos, interpretarlos y sacar conclusiones con beneficios empresariales. Pero no tengamos miedo, nos ayudarán a navegar un entorno que empatice con nosotros, más próximo y familiar. ¿Y eso tampoco es malo, no?